Desactivar Facebook durante solo cuatro semanas (lo que duró la investigación) puede alterar el pensamiento y el estado mental de la gente. Para bien, mayormente: los abstemios encontraron, en suma, que la vida sin Facebook era más agradable de lo que habían anticipado, según el estudio realizado por investigadores de las universidades de Stanford y Nueva York en torno a la influencia del gigante de las redes sociales en la política, la conducta y el pensamiento.
Si suena tan bien, ¿por qué cuesta tanto dejar esta y otras redes sociales? Una encuesta altamente informal a través del Facebook (cómo no) de esta usuaria arroja las excusas habituales: "Lo necesito para el trabajo"; "me ayuda a estar al tanto de lo que hacen mis amistades"; "he contactado con la gente del instituto"; "me mantiene al día"; "aporta un montón de novedades".
Está claro que Facebook tiene mil y una ventajas (estar conectado con amigos, consumir noticias y entretenimiento, compartir vivencias o reflexiones, por ejemplo). Pero no es la primera vez —ni seguramente será la última— en la que estudios como el mencionado, a la par que el sentido común, ponen en duda si merece la pena dedicar tanto tiempo y energía a la red social. Para hacer el cálculo, además, hay que tener en cuenta aspectos como los siguientes:
En la naturaleza, sin internet ni videojuegos: el programa de rehabilitación para adictos a la tecnología (fotos)
Adictos a la tecnología
Robel, un adicto a la tecnología de 18 años de California, ayuda a Hilarie Cash a alimentar a los caballos de la hacienda Rise Up Ranch (Hacienda Levantarse, en inglés), a las afueras de Rural Carnation, Washington. Cash es psicóloga, directora clínica y cofundadora de reSTART Life (recomenzar la vida en Inglés), un programa de rehabilitación de adictos a la tecnología.
Martha Irvine/Ap
Adictos a la tecnología
Trabajos de granja y contacto con la naturaleza son parte del programa residencial que toman adolescentes y adultos con problemas con el uso excesivo de la tecnología, incluidos los videojuegos. ReSTART Life comenzó hace aproximadamente una década y está agregando servicios ambulatorios debido a la alta demanda. En la fotografía, Robel al momento de salir del establo donde alimentó a los caballos en la hacienda.
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Adictos a la tecnología
Este hombre de 27 años que se autodescribe como adicto a la tecnología posó de espaldas para la fotografía en Everett, Washington. Quiso mantenerse anónimo porque trabaja en la industria tecnológica y hablar negativamente de su exceso podría traerle problemas en su carrera. "Si llegamos a un punto donde pueda usar mi nombre y mostrar mi rostro en un caso como el mío entonces habríamos llegado a un punto sin retorno”.
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Adictos a la tecnología
La psicóloga Hilarie Cash camina por un sendero de la hacienda donde se realiza el programa reSTART Life. Desconectarse de la tecnología y disfrutar de espacios abiertos es parte del proceso de rehabilitación de los adictos.
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Adictos a la tecnología
Varios jóvenes conversan después de una reunión de 12 pasos para Adictos a la Tecnología e Internet Anónimos, en Bellevue, Washington. El área de Seattle se ha convertido en un centro para el tratamiento del uso excesivo de la tecnología.
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Adictos a la tecnología
El encuentro usa el método de 12 pasos para dejar cualquier adicción pero se enfoca en los videojuegos, aparatos electrónicos y contenidos de internet que se hayan convertido en distractores y dañinos.
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Adictos a la tecnología
Jason, un adicto a la tecnología de 24 años, trabaja en una computadora en la sede de reStart Life, donde comenzó el programa contra la adicción hace varios meses. "Sabía que tendría que cambiar o terminaría matándome", aseguró el joven proveniente del estado de Nueva York. Ahora vive de forma independiente, tiene un trabajo, está listo para usar tecnología sin excesos y planea tomar su primera clase de medicina y biología.
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