Ser atendido en una sala de emergencias para meses después recibir una factura médica inesperada es algo que temen millones de estadounidenses.
Más de la mitad ha recibido una alguna vez, según un estudio realizado por la Universidad de Chicago.
Una ley bipartidista que entró en vigor hace poco promete acabar -al menos en teoría- con gran parte de ellas. Un logro que celebran organizaciones de protección al consumidor y quienes ya han pasado por el calvario de tener que pagarlas.
“Estamos sacando a los pacientes del medio de las disputas entre aseguradoras y proveedores y asegurándonos de que no reciban facturas inesperadas que los lleven a la bancarrota”, declaró el secretario de salud y servicios humanos, Xavier Becerra, quien catalogó la legislación como la “ley de protección al consumidor más importante desde la Ley de Cuidado de Salud Asequible”.
Pero no es algo que eliminará por arte de magia otras cargas financieras que el sistema de salud de EEUU impone a los pacientes.
Aquellos con seguro todavía estarán obligados a cumplir con desembolsos como los copagos, gastos de bolsillo o deducibles entre otros. Quienes no tienen una póliza, seguirán sufriendo aun más las consecuencias de vivir en un país con los más altos costos médicos del mundo.
Qué es una 'factura médica sorpresa' y cómo te beneficia la nueva ley
Conocer el alcance y limitaciones de la nueva No Surprises Act es fundamental para que los pacientes puedan ejercer sus derechos.
¿Qué se considera exactamente como una factura médica sorpresa? ¿Qué hacer si de todas formas recibes una en el correo? ¿Te beneficia la nueva ley si no tienes seguro médico? Aclaramos estas y otras dudas.
Así funcionan los sistemas de salud en otras partes del mundo
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Reino Unido: a través de la
National Health Service el gobierno garantiza el acceso gratuito y universal a la salud. No hay que pagar por las consultas médicas e incluso por tratamientos onerosos como la quimioterapia. El sistema ha sido catalogado como uno de los mejores del mundo, sin embargo, hoy en día enfrenta una compleja crisis. La alta demanda de pacientes ha superado la infraestructura existente, lo que ha hecho que las personas deban anotarse en largas listas de espera para consultar con un especialista o someterse a alguna cirugía. Este año lo médicos de la NHS fueron a huelga como señal de protesta ante reformas en su contrato laboral.
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España: no sólo ofrece salud gratuita a todos sus ciudadanos, sino también a residentes (legales o ilegales) e incluso turistas. Los inmigrantes indocumentados sólo tienen acceso a las emergencias de los hospitales. Más del 90% de los españoles usa el sistema, mientras que casi el 20% opta por seguros privados. Cada región autónoma gestiona de forma independiente la atención médica.
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Australia: combina la atención pública y la privada. El gobierno estimula a la gente con mayores recursos a contratar pólizas privadas mediante el cobro de un 1% extra en pago de impuestos si sus ingresos alcanzan determinada cifra y la persona usa el seguro público. La mayoría de las medicinas por prescripción son subsidiadas gracias al
Pharmaceutical Benefits Scheme (PBS).
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Francia: este sistema, bien valorado por la OMS y el
Euro Health consumer Index, es universal. La mayoría de los pacientes debe pagar al médico y luego el Estado le reembolsa entre 70% y 100% del monto. Estas transacciones se centralizan en una tarjeta de salud o Carte Vitale. La mayoría de las personas está inscrita a su vez en un organismo de seguro semi-privado, financiado por su empleador, que costea el monto no cubierto por el Estado.
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Canadá: el gobierno tiene un plan nacional de salud financiado por el pago de impuestos. Un organismo central dicta parámetros generales que cada provincia debe cumplir para recibir fondos, aunque estas tienen cierta libertad para establecer sus planes de salud locales: por ejemplo, algunas cubren medicamentos con receta, mientras que otras no. La calidad de salud es óptima, pero los tiempos de espera pueden ser muy largos. Un
estudio realizado en 2015 por el Instituto Fraser encontró que los canadienses deben esperar hasta 18 semanas para ir a consulta con un especialista. Un detalle interesante es que el sistema de salud canadiense cubre los gastos de salud en el extranjero (con algunas limitaciones).
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Alemania: tiene el sistema de salud universal más antiguo del mundo. 90% de las personas aprovechan la atención pública ofrecida mediante 124 “fondos de enfermedad” (Krankenkassen); mientras que apenas 10% usa el sistema privado, al cual deben acceder quienes tengan ingresos superiores a determinado monto. Los Krankenkassen están obligados a ofrecer un paquete amplio de servicios de salud, no obstante, las aseguradoras privadas ofrecen coberturas suplementarias que costean servicios extra como lentes, cuidado dental adicional y otros.
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Colombia: este país usa un sistema dual mediante el cual los ciudadanos pueden usar el sistema de salud privado, el o público (aprovechado por más del 60% de las personas). El costo de los procedimientos médicos es relativamente bajo al compararlo con otros países, y la calidad de los servicios alta. 48% de las clínicas y hospitales de este país figuran en el
ranking de Mejores Hospitales y Clínicas de América Latina, que realizó la revista América Economía, el año pasado.
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