Nuestros cerebros son como computadoras con muchas pestañas abiertas al mismo tiempo. Esto explica por qué cada vez más padecemos esos lapsus frecuentes de memoria en los que nos quedamos en blanco sin recordar nombres de amigos o títulos de películas que hemos visto recientemente.
El estrés crónico tras dos años de pandemia, la sucesión de eventos preocupantes en Estados Unidos —desde la prohibición del aborto hasta la ola de recientes tiroteos— o la guerra de dimensiones imprevistas que libra en Europa son eventos que tienen consecuencias para nuestra salud mental, y esto también incluye la memoria. El estrés afecta de forma negativa a la capacidad de atención y al sueño, y ambos tienen un gran impacto en la memoria.
Las buenas noticias llegan de la mano del neurocientífico Richard Restak, expresidente de la Asociación Americana de Neuropsiquiatría y autor de más de 20 libros sobre el cerebro humano. Su última obra, Guía completa de la memoria: La ciencia del fortalecimiento de la mente, se centra en ese gran temor que nos invade cada vez olvidamos dónde dejamos las llaves del coche.
Los lapsos de memoria son, según Restak, que tiene décadas de experiencia asesorando a personas con problemas de memoria, la queja más común que los mayores de 55 años plantean a sus médicos. Sin embargo, mucho de lo que describen resulta no ser nada preocupante, y puede mejorarse con consejos como los que siguen a continuación:
Estos son los 5 hábitos (al alcance de tu mano) que te ayudan a vivir más, según Harvard
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El estudio de 2018, elaborado por científicos de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, observó durante 34 años los hábitos de 123,000 estadounidenses. La investigación buscaba comprender las diferencias en la
longevidad en función de su estilo de vida.
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La investigación concluyó que en promedio las mujeres que mantenían hábitos saludables ganaban 14 años adicionales de vida y los hombres 12 en comparación con aquellas personas que no los sostenían.
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Latina woman cutting vegetables in kitchen
El estudio, publicado en el diario
Circulation, sugiere que
solamente un 8% de la población sigue estos cinco hábitos saludables. “Cuando nos embarcamos en este estudio pensé que, por supuesto, la gente que adoptase estas costumbres viviría más. Pero lo sorprendente ha sido ver hasta qué punto es grande su efecto", dijo Meir Stampfer, coautor de la investigación.
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Evitar el sobrepeso. Este es uno de los cinco factores clave al que apuntan los científicos. Lo ideal, señalan en el estudio, es tener un índice de masa corporal o IMC (la relación entre la estatura y el peso) de entre 18.5 y 25. Puedes conocer el tuyo
utilizando esta calculadora.
Mark Lennihan/AP
Woman standing on weighing scales
No es el primer estudio que relaciona comer menos con una mayor
longevidad.
Investigaciones anteriores sugieren que
recortar la ingesta de calorías un 15% durante dos años puede ralentizar el proceso metabólico que conduce el envejecimiento y protegernos de enfermedades relacionadas con la edad como el Alzheimer, el cáncer o la diabetes.
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Young woman running on path, rear view
El 80% de las personas que viven en EEUU son 'obesos ocultos'. Esto significa que el tamaño de su barriga podría ser un riesgo para su salud. Descubre si es tu caso de forma sencilla: mide la circunferencia de la cintura con ayuda de una cinta métrica y compárala con la altura. La medida de la cintura debe ser la mitad o menos de la altura. En caso de que este número sea superior, puede existir un riesgo para la salud.
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Woman reading label on bottle in wine store
No pasarse con el alcohol. Los científicos de Harvard hablan de no más de una
copa de vino o pequeña jarra de cerveza al día para las mujeres, o dos para los hombres. Cada vaso extra de alcohol puede acortar tu vida 30 minutos, de acuerdo con
investigaciones anteriores que señalan que tomar alcohol es tan nocivo como fumar.
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Wine bottles
El
alcohol conduce a un daño genético permanente, según
estudios que indican que aumenta el riesgo de desarrollar siete tipos de cáncer: mama, intestino, hígado, boca, garganta, esófago y laringe.
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Senior man relaxing in water by edge of swimming pool
Hacer deporte. El estudio de Harvard recomienda hacer al menos 30 minutos de
ejercicio moderado al día, pues reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y mejora el estado de ánimo, entre otros beneficios.
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silhouette of a jogger
Por cada hora de
running se añaden siete a la expectativa de vida,
de acuerdo con un contundente estudio publicado hace unos meses.
Da igual si se corre a un ritmo bajo o de forma esporádica; las horas que pasemos trotando se sumarán multiplicadas por siete a la esperanza de vida.
Incluso cinco minutos diarios de carrera se asocian con más años de vida. El riesgo de muerte prematura disminuye un 40% en los corredores habituales.
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Senior woman playing hopscotch while husband watching her
Unos 50 millones de estadounidenses tienen como propósito de año nuevo mejorar su forma física (la otra gran promesa que solemos hacernos a nosotros mismos al final de año es perder peso). Sin embargo,
menos del 10% consiguen llevar este propósito adelante pasados unos meses.
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Cuidar la alimentación. La dieta tiene que ser rica en frutas, verduras, granos integrales y baja en carnes rojas, grasas saturadas y azúcar, señalan los investigadores. Tanto si estás en tu peso como si no, evitar las
comidas procesadas es una apuesta segura. Otros alimentos que harías bien en sacar de tu nevera son aderezos para las ensaladas, jugos industriales o refrescos.
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Este es, según la Harvard T.H. Chan School of Public Health,
el modelo de plato con el que podemos guiarnos a la hora de tener una alimentación equilibrada y saludable.
Mans Hand With Cigarette Against Sky
No fumar. Un fumador de 40 o 50 años que ha tenido el hábito durante décadas es hasta tres veces más susceptible de morir joven que alguien que nunca haya fumado. Fumar es un
alto factor de riesgo para varios tipos de cáncer y está asociado a numerosos problemas de salud.
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Tampoco 'vapear'. Los jóvenes que inhalan el vapor de los cigarrillos electrónicos tienen
hasta tres veces más cantidad de toxinas potencialmente cancerígenas en el cuerpo que los que no lo han hecho. Lo muestra
una investigación que pone contra las cuerdas uno de los argumentos más utilizados por la industria y que señala que los
cigarrillos electrónicos son más saludables que el tabaco y que, por tanto, pueden servir como sustituto para dejar de fumar completamente.