Contar con una única inyección que proteja contra todas las cepas imaginables de la influenza -la vacuna universal contra la gripe- ha sido una misión imposible para los científicos durante décadas. La alta capacidad de mutación de este virus y problemas técnicos se han interpuesto en el camino. Pero finalmente hay señales de que pronto podría hacerse realidad.
Pruebas preliminares en animales de una vacuna universal contra las 20 cepas conocidas de la influenza, basada en la tecnología de ARN mensajero -la misma que las de Moderna y Pfizer contra el covid-19- arrojaron resultados positivos en un estudio reciente publicado en Science.
En los experimentos con ratones y hurones, la vacuna de ARN mensajero diseñada por un equipo de microbiólogos de la Universidad de Pennsylvania generó altos niveles de anticuerpos que permanecieron estables durante al menos cuatro meses.
La inyección también ofreció una protección razonable capaz de al menos evitar la enfermedad grave frente a otros subtipos de influenza distintos a los 20 para los que fue diseñada.
El hallazgo ofrece la esperanza de que pronto la humanidad cuente con un escudo que la proteja contra futuras pandemias asociadas a un nuevo virus de influenza, una amenaza que sigue latente en la actualidad.
Próxima pandemia de influenza es cuestión de tiempo
“La pregunta no es si ocurrirá, sino si será mañana o dentro de 50 años (…) Antes del SARS-CoV-2, nos preocupábamos por la gripe pandémica. Y solo porque el coronavirus llegó primero no significa que la gripe esté ahí al margen”, dijo durante un simposio reseñado por StatNews, Katrin Jansen, quien lideró el desarrollo de vacunas para el laboratorio Pfizer.
En estos momentos, EEUU enfrenta su peor brote de gripe aviar y el gran temor es que algún momento estos virus salten de animales a humanos.
La pandemia de gripe porcina de 2009 se originó cuando un virus pasó de cerdos para infectar a los humanos. No terminó siendo tan letal como se temió inicialmente, pero la pandemia de la gripe española de 1918, en la que murieron millones de personas, demostró cuán peligrosa puede ser un brote a gran escala de influenza.
Vacuna universal contra influenza tiene un “potencial enorme”
“No puedo enfatizar lo suficiente el gran avance que es este estudio. El potencial es enorme y creo que a veces subestimamos estos grandes virus respiratorios”, dijo John Oxford, virólogo de la Universidad Quenn Mary de Londres al programa Today de Radio 4 de la BBC, quien predice que si todo marcha bien la vacuna podría estar disponible dentro de dos años.
Las vacunas estacionales contra la gripe -que están disponibles actualmente y se actualizan cada año para adaptarlas a las cepas circulantes- no protegerían contra un nuevo tipo de influenza de potencial pandémico. “Si funciona, esta nueva vacuna lograría eso”, dice a Reuters Adolfo García Sastre, director del Instituto de Patógenos Emergentes del Hospital de Mount Sinai.
"La idea aquí es tener una vacuna que proporcione a las personas un nivel básico de memoria inmunitaria para diversas cepas de la gripe, de modo que haya menos enfermedades y muertes cuando ocurra la próxima pandemia de gripe", aclaró en un comunicado el líder del estudio, Scott Hensley, de la Escuela Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania.
Pero todavía quedan muchos estudios por delante. Según The New York Times, el próximo paso serían pruebas en simios y luego en personas.
Una importante tarea pendiente es el determinar cómo se evaluaría la eficacia para una vacuna contra futuros virus que actualmente no está circulando, advierten Alyson Kelvin y Darryl Falzarano de la Universidad de Saskatchewan, Canadá, en un comentario publicado junto al estudio.
Pfizer y Moderna están probando sus propias vacunas de ARN mensajero contra la influenza y ya van por los ensayos clínicos de fase III -la última etapa-, pero esas solamente están diseñadas para proteger contra cuatro cepas de la influenza que han circulado recientemente (aunque podrían adaptarse con relativa rapidez a otras variantes).
El devastador virus que mató a 675,000 personas en EEUU y dio valiosas lecciones para combatir las pandemias
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Personal de la Cruz Roja atendiendo enfermos de ‘gripe española’ en St Louis, Missouri, en octubre de 1918. Esta fue la pandemia más grave en la historia reciente del país y aunque no existe un consenso universal sobre dónde se originó, se extendió por todo mundo entre 1918 y 1919 matando al menos a 50 millones de personas.
Unas 675,000 personas en EEUU perdieron la vida a causa de esta pandemia, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés).
The U.S. National Archives and Records Administration
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En EEUU la enfermedad se identificó por primera vez en el personal militar en la primavera de 1918. La ‘gripe española’ fue causada por una cepa del virus H1N1 originalmente localizada en aves y cree que su expansión se debió en parte a los soldados que regresaron de la Primera Guerra Mundial contagiados. En la fotografía un grupo de enfermos de ‘gripe española’ en una una instalación militar de Riley, Kansas, 1918.
AP
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Policías de Seattle, Washington, protegidos con máscaras hechas por la Cruz Roja, en diciembre de 1918. La mortalidad del virus fue alta en personas menores de 5 años, de 20 a 40 años y en mayores de 65. La alta mortalidad en personas sanas (no vulnerables como ancianos o enfermos) fue una característica única de esta pandemia.
The U.S. National Archives and Records Administration
Court Outdoors During Flu Epidemic
Una corte al aire libre instalada en San Francisco, California, durante la epidemia. El agresivo virus causaba una severa infección pulmonar que acababa con la vida de una persona joven y sana en solo unos días.
Hulton Archive/Getty Images
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El virus refrigerado en el Centro de Investigación de Vacunas de los Instituto Nacional de Salud, en Bethesda, Maryland, en 2018, 100 años después de la epidemia en EEUU. Según los CDC, aunque el virus H1N1 de 1918 se ha sintetizado y evaluado, las propiedades que lo hicieron tan devastador todavía se están estudiando.
Carolyn Kaster/AP
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Una fosa común donde fueron enterradas 72 víctimas mortales de la gripe española en una aldea de 80 habitantes en Brevig Mission, Alaska. Johan Hultin, un microbiólogo de la Universidad de Iowa, hizo excavaciones en esta fosa y encontró el virus en los cadáveres. Sus hallazgos, junto a otros restos conservados en laboratorios desde 1918, contribuyeron a la generación del mapa genético del virus varias décadas después.
Angie Busch Alston/Center for Desase Control and Prevention
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Un conductor de un tranvía de Seattle evitando que un pasajero suba sin estar protegido con una máscara. Sin una vacuna y sin antibióticos para tratar infecciones bacterianas secundarias que producía la 'gripe española’, los esfuerzos de control en todo el mundo se limitaron a intervenciones no farmacéuticas: aislamiento, cuarentena e higiene. Estas medidas se aplicaron de manera diferente en todo el mundo.
The U.S. National Archives and Records Administration
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Un cartero de Nueva York con una máscara para protegerse de la epidemia, el 16 de octubre de 1918. Estos trabajadores y los que se veían obligados a estar en contacto con el público fueron especialmente vulnerables al virus.
The U.S. National Archives and Records Administration
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Enfermeras voluntarias de la Cruz Roja Estadounidense atienden a pacientes con ‘gripe española’ en el Auditorio Municipal de Oakland, utilizado como hospital temporal. La epidemia redujo la esperanza de vida promedio en Estados Unidos en más de 12 años y según los CDC, no se ha observado una tasa de mortalidad comparable durante ninguna de las temporadas de gripe o pandemias conocidas que ocurrieron antes o después de 1918.
Edward A. "Doc" Rogers/AP
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Enfermeras voluntarias de la Cruz Roja Estadounidense durante la epidemia de 1918. La gravedad única del N1H1 de 1918 desconcertó a los investigadores durante décadas.
National Museum of the U.S. Navy
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El Hospital Walter Reed, en Washington, DC durante la ‘gripe española’. Allí los pacientes eran colocados en filas de camas en un espacio abierto, separados por sábanas. El origen del virus y su agresividad llevaron a un grupo expertos a recrear el virus en los laboratorios de los CDC y secuenciar su genoma. Su estudio ha dado pistas que ayudan a enfrentar este tipo de pandemias.
Harris & Ewingess/Library of Congress