El fin de semana, la vicegobernadora Jeanette Núñez, comentó en un programa de radio que los cubanos, venezolanos y nicaragüenses que están en Florida ilegalmente deberían ser trasladados en un autobús, al estado de Delaware.
Desde diciembre, el gobernador Ron DeSantis propuso destinar 8 millones de dólares para mandar a quienes entren por la frontera y vengan a Florida para dicho estado.
Pero líderes demócratas del sur de Florida rechazaron la propuesta, desde Torre de la Libertad, en Miami. “Muchas de estas personas vienen porque sus propios familiares cogen la potestad legal de aceptarlos”, dijo la senadora Annette Taddeo.
Días después, en una entrevista con Noticias 23, Jeanette Núñez aclaró sus controvertidos comentarios señalando que, “si tienen las cuestiones de asilo político o tienen TPS, es algo muy diferente que una persona que llega ilegalmente”.
No queda claro si el traslado de migrantes será de forma voluntaria, como ocurre en Texas y se desconoce si el estado de Florida está en contacto con una empresa privada, para el traslado y reubicación de los inmigrantes.