AUSTIN, Texas.- Domenico, de 10 años, corría su bicicleta en la zona designada para ciclistas en su vecindario en Barton Hills Drive en el sur de Austin cuando una conductora invadió el carril y lo golpeó.
“Todos creemos que él tenía ángeles a su alrededor porque fue muy fuerte el impacto y salió corriendo porque pensaba que la mujer quería hacerle daño”, dijo la madre identificada como Jessica Tranchina a Univision 62.
Según informó Tranchina, los hechos ocurrieron el pasado viernes poco después de las 6:00 p.m. En el video captado por una cámara de seguridad de un vecino se ve cómo el niño fue golpeado por el vehículo que no se detuvo en la escena.
“La conductora que atropelló a nuestro hijo estaba frustrada porque el Lyft (el primer auto en el video) frente a ella se detuvo, tocó la bocina, se desvió rápidamente, entró en el carril de bicicletas, golpeó a mi hijo y se fue. Hemos estado en contacto con la persona que llamó a Lyft para ver si podía obtener las imágenes de su cámara”, publicó la mujer en las redes sociales.
El niño solo sufrió unas heridas leves. La familia pide a la conductora que se entregue a la Policía.
La policía de Austin está investigando el incidente. La mujer dijo que su hijo pudo describir a la conductora como una mujer de alrededor de 40 años con cabello rubio y flequillo. La familia cree que el SUV pudo haber sido un Hyundai Tucson.
Road rage: cómo evitar que los casos más comunes de ira al volante se conviertan en tragedia
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Persecución cercana
Según AAA el 51% de los casos de ira al volante, afectando a 104 millones de conductores cada año, conlleva algún tipo de persecución cercana. Esta puede ser una experiencia muy perturbadora, sobre todo cuando la persecución ocurre a alta velocidad.
La mejor manera de neutralizar el peligro que implícito en una persecución es permitir que el conductor iracundo nos rebase, cambiando de canal de manera segura y aplicando los frenos. Si la persecución ocurre en una autopista, es recomendable también tomar la rampa de salida más cercana y esperar por un tiempo prudencial a fin de poner distancia entre nosotros y el ofensor.
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Gritos y ofensas verbales
Según AAA el 47% de los casos de ira al volante, afectando a 95 millones de conductores cada año, implica gritos e insultos.
La mejor manera de neutralizar esta desagradable situación es no responder, evitar cualquier tipo de contacto visual y bajar la velocidad de manera segura de manera que el conductor agresivo nos rebase. La distancia con el conductor agresivo siempre será nuestro mejor aliado.
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Tocar la bocina para expresar molestia o ira
Según AAA el 45% de los casos de ira al volante, afectando a 91 millones de conductores cada año, implica una buena dosis de cornetazos.
En si mismo, el sonido constante o reiterativo de la bonica de un automóvil no implica riesgo alguno, pero puede crear situaciones innecesarias de tensión y nervios. En esta situación lo más aconsejable es no darnos por aludidos, y tolerar la situación hasta que se neutralice y sobre todo nos responder al agresor.
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Gestos agresivos
Según AAA el 33% de los casos de ira al volante, afectando a 67 millones de conductores cada año, implica una gesticulación agresiva de parte del conductor iracundo.
Al igual que en la situación anterior, en este caso, lo mejor es no darse por enterado de los esfuerzos del otro conductor por comunicar su rabieta, pero también es importante no burlarse de él, y de ninguna manera escalar la situación. También es aconsejable aumentar la distancia con el agresor de manera gradual y segura.
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Impedir que otro vehículo cambie de canal
Esta situación es muy peligrosa, especialmente cuando ocurre a alta velocidad, por lo cual hay que neutralizarla con calma. Según AAA esta circunstancia ocurre en el 25% de los casos de ira al volante, afectando a 49 millones de conductores cada año.
En estos casos lo mejor es no responder a la agresión. Si la situación ocurre a alta velocidad hay que buscar la manera de poner distancia entre nuestro vehículo y el del agresor. Si la situación se torna peligrosa, es recomendable llamar al 911 explicar la situación y dar nuestra localización.
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Cortar el camino a otro vehículo al propósito
Esta situación, tan o más peligrosa que la anterior, según AAA ocurre en el en el 12% de los casos de ira al volante, afectando a 24 millones de conductores cada año.
En estos casos no hay responder a la agresión. Si el conductor iracundo nos obliga a detenernos totalmente no hay que abandonar el vehículo ni bajar las ventanillas. Lo más aconsejable es llamar al 911 dando nuestra localización y la placa del vehículo del agresor.
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Bajarse del vehículo para enfrentar al otro conductor
Afortunadamente, según AAA esta situación solo ocurre en el en el 4% de los casos de ira al volante. Aún así afecta a 7.6 millones de conductores cada año.
Lo recomendable es no responder al enfrentamiento y permanecer en el vehículo sin bajar la ventana. Si el agresor no regresa a su vehículo y abandona la escena en un tiempo prudencial, lo más aconsejable es llamar al 911 dando nuestra localización y la placa del vehículo del agresor.
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Chocar a otro vehículo al propósito
Esta es una de los peores ejemplos de ira al volante, así como una de las situaciones más peligrosas. Según AAA ocurre en el 3% de los casos, afectando a 5.7 millos de conductores al año.
No se aconseja abandonar el vehículo, ni para enfrentar al agresor ni para evaluar el daño causado al mismo. Hay que llamar al 911 inmediatamente, dando nuestra localización, explicando el evento y dando todos los datos posibles sobre el agresor.
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