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Cómo el cambio climático está empeorando los incendios forestales y qué podemos hacer

Desde bosques en llamas hasta ciudades cubiertas de humo, los incendios forestales están mostrando una nueva cara del clima extremo. ¿Qué está provocando que sean más intensos, duren más y sean más difíciles de controlar?
Canada incendios

Nueva York.- Cada vez parece que enfrentamos desastres naturales de mayor alcance y con más frecuencia. Desde tormentas e inundaciones más constantes hasta incendios forestales masivos y otros fenómenos extremos, hoy en día se siente como si constantemente tuviéramos que luchar contra estas condiciones climáticas amenazantes en distintas partes de Norteamérica y el mundo.

Por ejemplo, dos días antes de la final del Mundial de fútbol, Nueva York registró la peor calidad del aire de cualquier ciudad del mundo, por encima de ciudades como Delhi o Beijing.

La causa fueron los casi 900 incendios forestales activos en Canadá, cuyo humo recorrió más de mil millas hacia el sur, afectando a estados de EE.UU. como Michigan, New Hampshire y Virginia. La pregunta es: ¿por qué está ocurriendo esto?

“Los veranos cada vez más cálidos y secos están creando las condiciones para que los bosques ardan con mayor facilidad. El calor y la sequía reducen la humedad del suelo y la vegetación, prolongan la temporada de incendios tanto al inicio como al final del año y favorecen incendios de rápida propagación y difíciles de controlar, como los que actualmente se extienden por Canadá”, explica la profesora Gail Whiteman y fundadora de Arctic Basecamp, a UNIVISION.

De acuerdo con Accuweather, en agosto se esperan más episodios de humo provocado por incendios forestales en algunas zonas de Canadá y del medio oeste y noreste de Estados Unidos, ya que el patrón climático de las próximas semanas no será de gran ayuda para apagar las llamas que continúan activas.

¿Qué tanto tiene que ver el cambio climático?

Canadá se está calentando al doble de velocidad que el promedio mundial, y precisamente por eso sus temporadas de incendios están comenzando antes, son más severas y duran más tiempo que en el pasado.

"Una vez que un incendio alcanza cierta magnitud, comienza a crear su propio clima, impulsado por el mismo calor y la sequedad que lo provocaron en primer lugar. Es un ciclo de retroalimentación, y cada año ese ciclo se vuelve más intenso", explica

Por eso, actualmente, las temporadas de incendios forestales son cada vez más largas y difíciles de controlar.

"Antes hablábamos de la temporada de incendios forestales como algo que ocurría en otro lugar, afectando a otras personas. Esa forma de verlo ya no aplica. Ahora incluso tenemos los llamados incendios “zombi”, que continúan ardiendo bajo la nieve durante todo el invierno. Solo eso debería decirnos que algo ha cambiado fundamentalmente", agrega.

¿Por qué las comunidades ubicadas lejos de los incendios activos se ven cada vez más afectadas por el humo?

Lo que ocurrió cerca del estadio Nueva York durante el Mundial de fútbol no fue una coincidencia aislada, fue una muestra de cómo se ve un verano más caliente en la actualidad, y llegó a uno de los eventos más vistos del mundo.

"El humo no respeta fronteras ni techos de estadios. Un incendio que arde en Columbia Británica o en el norte de Ontario puede asfixiar a una ciudad en Nueva Jersey, a más de 1,600 kilómetros de distancia, y puede hacerlo en cuestión de días", nos dice la experta.

¿Qué pueden hacer las personas y las comunidades para protegerse de los episodios recurrentes de humo?

Muchos nos preguntamos, dada la magnitud del cambio climático, ¿qué acciones pueden realmente marcar una diferencia en este momento? La profesora Gail Whiteman nos brinda un poco de esperanza con algunas acciones:

  • Crear zonas de protección alrededor de viviendas y edificios para reducir el riesgo ante incendios forestales.
  • Tener un plan de emergencia familiar y comunitario para saber cómo actuar durante un incendio.
  • Contar con un seguro adecuado que ayude a enfrentar posibles daños.
  • Protegerse del humo con filtros de aire dentro del hogar y considerar el uso de mascarillas cuando haya exposición al aire libre.
  • Elegir líderes y apoyar políticas que aborden las causas de fondo de los incendios forestales y promuevan la transición hacia una economía baja en carbono.

"Tenemos a nuestra disposición estrategias tanto “ofensivas” como “defensivas”: reducir las emisiones de CO₂ y crear planes de adaptación. Pero para que cualquiera de las dos funcione se necesita apoyo público", agrega.

Con todas las noticias que vemos sobre los incendios y conforme los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes, existe esperanza de poder csambiar el rumbo.

"Las fuentes de energía renovable son cada vez más económicas y confiables. La economía baja en carbono es imparable a largo plazo, pero necesitamos mantener el impulso en el corto plazo.

"La esperanza también está en crear planes sólidos de adaptación. Sabemos que los fenómenos meteorológicos extremos llegaron para quedarse, pero podemos evitar el peor escenario si actuamos ahora de manera colectiva", concluye.

Este artículo se realizó en colaboración con TMX.

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