El proyecto de ley "Military Family Parole in Place Act" busca favorecer a los familiares indocumentados de militares y veteranos con el permiso de permanencia temporal, (PIP por sus siglas en inglés), que los protege de la deportación.
La iniciativa fue presentada este martes en la Cámara Baja por el representante demócrata por California, Gil Cisneros. Esta busca preservar el programa vigente que otorga temporalmente un permiso de permanencia en Estados Unidos a padres, hijos, cónyuges y viudas o viudos de miembros en servicio y veteranos que no hayan sido dados de baja en forma deshonrosa.
El permiso que en la actualidad concede el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) ha estado en la mira de la administración del presidente Donald Trump desde agosto pasado, cuando la agencia federal anunció que estaba revisando el programa y que podría cancelarlo.
De acuerdo al proyecto de ley que busca enmendar la Ley de Inmigración y Nacionalidad, "una solicitud de permanencia condicional puede ser denegada solo si el Secretario de Seguridad Nacional, el Secretario de Defensa y el Secretario de Asuntos de Veteranos emiten conjuntamente una justificación por escrito para la denegación", remarca el artículado del proyecto.
La iniciativa ha sido respaldada por los representantes demócratas Salud Carbajal, de California, Jason Crow, de Colorado y Veronica Escobar, de Texas, así como por asociaciones militares y grupos de defensores de los inmigrantes, según indicó la oficina de Cisneros.
"Separar a estas familias causaría un estrés indebido a nuestros miembros del servicio y socavaría nuestra preparación militar y seguridad nacional", advirtió Cisneros, agregando que está "profundamente preocupado" por la posibilidad de que se cancele este beneficio migratorio.
Así mismo, el congresista por el distrito 24 de California, Salud Carbajal dijo que el proyecto de ley quiere asegurar que la administración Trump no pueda continuar revocando las protecciones para los militares y sus familias.
Carbajal conoce el impacto que las leyes de Trump han tenido sobre la comunidad militar ya que luchó junto con activistas para detener la deportación a México de Juana Flores, madre de un miembro de la Fuerza Aérea, quien tras vivir más de 25 años en los Estados Unidos fue deportada este año.
El representante Cisneros nació en Los Ángeles y también es un veterano de la fuerza naval con rango de comandante, al igual que su padre, veterano de la guerra de Vietnam.
Lea el proyecto de ley completo.
EN FOTOS: Una deportación de ICE, paso a paso
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Esta furgoneta Dodge Grand Caravan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva a dos inmigrantes detenidos durante una deportación que realiza ICE en San Diego todas las tardes después de que acuden a una corte de inmigración. Almudena Toral/Univision Digital
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El carro tiene rejas por dentro y cristales polarizados. Si uno no se fija en la matrícula, que dice DHS, luce como un auto cualquiera. Toma el desvío de la última salida de Estados Unidos y se dirige a la frontera entre San Diego (EEUU) y Tijuana (México). Almudena Toral/Univision Digital
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Al llegar al Instituto Nacional de Migración mexicano, los dos agentes de ICE que acompañan a los dos detenidos abren y cierran tres rejas para acceder a la antesala de la puerta directa con México. La primera verja da acceso a una zona aislada por donde se alejan de una carretera comercial, la segunda da paso a un camino de tierra desde donde se ve una bandera mexicana gigante de fondo, y la tercera, la que se observa en esta fotografía, da acceso a un cuadrilátero vallado por los cuatro lados que tiene una puerta compartida con México. Almudena Toral/Univision Digital
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Dos policías de ICE vigilan a los dos detenidos mientras esperan que los oficiales mexicanos abran la puerta por donde se realizará la deportación. Ambos detenidos llevan cadenas que los amarran desde su cintura y terminan con unas esposas en sus manos. La espera dura unos quince minutos. Almudena Toral/Univision Digital
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La sombra de un policía de ICE se proyecta en el piso del lugar. La frontera de San Diego-Tijuana es una de las dos que realiza más deportaciones. Tamaulipas y Tijuana reciben a 70% de los deportados desde Estados Unidos. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los agentes de ICE desencadena al primer inmigrante que será deportado. Posteriormente lo escolta hasta la puerta de entrada a México, donde un agente de migración mexicano le hará preguntas sobre su salud e identidad. Almudena Toral/Univision Digital
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Cuando el primer inmigrante ha cruzado la puerta hacia México, el agente de ICE desencadena al segundo inmigrante. Almudena Toral/Univision Digital
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El agente federal de migración de México, vestido de marrón, los recibe y les hace varias preguntas a los inmigrantes antes de dejarlos entrar al país: su nombre, edad, estado de salud, si son mexicanos y de qué parte del país. Anota las respuestas en una carpeta. Almudena Toral/Univision Digital
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El detenido cruza de Estados Unidos a México. En el Instituto Nacional de Migración mexicano les entregan un sobre con una “constancia de recepción de mexicanos repatriados” y una póliza de seguros, que les provee asistencia y medicinas por los tres años siguientes a su repatriación. Almudena Toral/Univision Digital
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Los agentes de ICE se retiran cerrando todas las verjas y puertas a su paso. Almudena Toral/Univision Digital
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Los deportados aparecen por el puerto fronterizo El Chaparral en Tijuana, México. Llevan puesta la ropa con la que les detuvieron y, en la mayoría de los casos, ninguna otra pertenencia ni dinero. Al llegar aquí deben averiguar dónde están y cómo encontrar medio de transporte para reunirse con sus familias. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los deportados, Antonio Martínez-Arreguín, muestra su “constancia de recepción de mexicanos repatriados” cerca de El Chaparral, antes de emprender la caminata de horas para intentar llegar a casa de un primo. La constancia le sirve, hasta que pueda tramitar sus documentos, para identificarse como ciudadano de México. No tiene dinero, teléfono ni documentos. Almudena Toral/Univision Digital
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Antonio Martínez-Arreguín, recién deportado, camina en Tijuana. “Ha cambiado mucho…
Acá hay un puente, se me hace…”, dice. Deambula intentando orientarse: “¡Aquí antes había un McDonalds!”. Para llegar a casa de su primo cruzará una autopista y un río. Tras un mes recuperándose y ahorrando algo de dinero en México, piensa cruzar de nuevo a Estados Unidos. Allí está parte de su familia –y puede ganar $1,000 por semana en vez de $60. Almudena Toral/Univision Digital