Con tres vacunas contra el coronavirus mostrando resultados prometedores, el gobierno de California se alista para distribuir aplicar alrededor de 2.4 millones de dosis tan pronto como los primeros días de diciembre, pero los funcionarios de salud estatales reconocen que la distribución masiva podría llegar hasta el verano de 2021.
El gobernador Gavin Newsom señaló que sus planes están basados en la suposición de que las primeras vacunas contra el covid-19 serán aprobadas por la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) a principios de diciembre. La luz verde podría llegar primero para la vacuna de las compañías Pfizer y BioNTech, y posteriormente para la de los laboratorios Moderna.
Pfizer solicitó a la FDA la aprobación de emergencia de su vacuna, la cual, al igual que la de Moderna, ha presentado una efectividad de alrededor de 95% luego de la fase 3 de pruebas clínicas. La compañía AstraZeneca, por su parte, dijo que su inmunización tiene una efectividad de 90% cuando se utiliza una doble dosis.
Y aunque no está claro cuántas vacunas estarán disponibles para California, lo que sí es seguro que no serán para el público en general. En una rueda de prensa, el gobernador indicó que la prioridad serán unos 2.4 millones de trabajadores de salud que se encuentran en la primera línea de la lucha contra el coronavirus.
“La aplicación masiva de vacunas no va a ocurrir pronto. Marzo, abril, junio o julio, (en esos meses) es cuando comenzamos a evaluar”, señaló Newsom.
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El estado trabaja de manera anticipada para resolver cualquier problema logístico que se pueda presentar para distribuir la vacuna, por ejemplo, la necesidad de decenas de refrigeradores especiales que puedan mantener la vacuna de Pfizer a temperaturas de hasta -70 grados Celsius.
La buena noticia es que el sistema de salud de California no es ajeno a la distribución masiva de vacunas. Para la pasada temporada de influenza se distribuyeron 19 millones de dosis de esa inmunización en un periodo de tres a cuatro meses, mientras que durante la pandemia de H1N1, los departamentos de salud locales duplicaron su alcance.
En cuestión de costos, Newsom reveló que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han comprometido $28 millones para la primera fase de distribución en el estado dorado, que se sumarán a los $16 millones de las arcas del gobierno estatal.
Sin embargo, el mandatario calificó el apoyo federal como “inadecuado” y dijo que los fondos deberían ser “sustancialmente mucho mayores”.
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Manglik Lab
Universidad de California en San Francisco
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El equipo diseñó
una molécula sintética, lista para producción masiva, que hace el trabajo de una “camisa de fuerza” para la maquinaria que le permite al virus infectar las células humanas, un avance que califican como “uno de los antivirales más potentes contra el coronavirus que se hayan descubierto hasta el momento”. En la imagen, Nick Hoppe, investigador de UCSF, trabaja en el laboratorio del campus Mission Bay.
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Por el momento los científicos han realizado pruebas con la molécula en forma de un aerosol -llamado
“AeroNabs”- que puede ser administrada a través de un inhalador o un rociador nasal. En la imagen, Bryan Faust examina una representación 3D de una partícula del coronavirus.
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“Si se usa una vez al día, AeroNabs puede proveer una poderosa y confiable protección contra el coronavirus hasta que una vacuna esté disponible”, aseguran los expertos de UCSF.
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Los investigadores que desarrollaron la fórmula se encuentra en conversaciones con socios comerciales para amplificar la producción y las pruebas clínicas de AeroNabs, que bien podría ser una de las opciones más innovadoras y accesibles para combatir la pandemia. En la imagen, el doctor Aashish Manglik, en el laboratorio de Mission Bay.
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“Siendo mucho más efectivo que los equipos de protección personal (como cubrebocas, guantes y escudos faciales), vemos a AeroNabs como una forma de protección personal molecular que puede servir como un ‘parche’ importante hasta que una vacuna nos brinde una solución más permanente al covid-19”, dijo Peter Walter (a la izquierda), coinventor de la fórmula.
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Además de su bajo costo de producción y la posibilidad de que se venda en las farmacias sin necesidad de receta médica, los investigadores creen que su aerosol nasal puede representar “una línea de defensa más permanente” para las personas que no puedan tener acceso a una eventual vacuna o que no respondan a sus efectos.
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El equipo de científicos que desarrolló la fórmula está conformado por bioquímicos, biólogos celulares y virólogos que en cuestión de meses crearon el aerosol.
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