SAN FRANCISCO, California. - El Departamento de Salud Pública de San Francisco (DPH) publicó este martes datos sobre muertes por sobredosis de drogas en la ciudad que muestran un alarmante aumento en las muertes en los primeros seis meses de 2019. Los datos también muestran un aumento en los fallecimientos por sobredosis de metanfetamina.
Un opioide extremadamente potente y de acción rápida, el fentanilo comenzó a aparecer como contaminante en otras drogas ilegales. En los últimos años, ha penetrado en el suministro de estupefacientes en San Francisco y se ha convertido en una droga de elección para algunas personas.
Las alarmantes cifras de las muertes por sobredosis de drogas
Fentanilo
En el 2016, 22 personas en San Francisco murieron por sobredosis de fentanilo, el doble que las muertes que se reportaron en el 2015. Las muertes por sobredosis de fentanilo aumentaron a 36 en 2017, luego a 89 en 2018. En los primeros seis meses de 2019, se han reportado 69 muertes por sobredosis a fentanilo.
Metanfetamina
En 2016, 88 personas en San Francisco murieron por sobredosis de metanfetamina, en comparación con los 81 fallecimientos en 2015. Las muertes por sobredosis de metanfetamina aumentaron a 99 en 2017, luego a 126 en 2018. En los primeros seis meses de 2019, se atribuyeron 112 muertes a sobredosis de esta droga.
"Desafortunadamente, desde la segunda mitad de 2018, nosotros, como todas las comunidades que han visto al fentanilo hacerse cargo del mercado de opioides callejeros, hemos enfrentado un aumento de los fallecimientos debido al fentanilo", dijo el Dr. Phillip O. Coffin, director de Investigación de Sustancias del Departamento de San Francisco de salud pública.
Los datos parciales de la segunda mitad de 2019 sugieren que veremos un aumento sustancial en las muertes por fentanilo y metanfetaminas cuando salga la información completa.
Para presentar estos informes de muertes por sobredosis en seis meses, el Departamento de Salud Pública de San Francisco extrae datos de registros estatales que reflejan meses de prueba de toxicología, investigación y verificación. El Departamento de Salud también recopila y analiza regularmente datos de múltiples fuentes sobre el uso de sustancias en la ciudad, a fin de asignar recursos e invertir en programas de prevención, reducción de daños y tratamiento que reflejen las necesidades actuales de la Ciudad.
Datos de la Oficina Forense publicados por el diario The San Francisco Chronicle revelaron que durante el 2019 se reportaron 234 muertes por sobredosis de fentanilo, un crecimiento significativo en comparación con las 90 registradas en 2018. Los fallecimientos por sobredosis vinculados a una combinación de heroína y fentanilo sumaron 290 en 2019, mientras que el año previo fueron 134.
Una de las tácticas para reducir la muerte por sobredosis más exitosas de San Francisco es la distribución de naloxona (también conocida como Narcan). Desde 2003, DPH ha trabajado con socios de la comunidad para poner la naloxona en manos de personas que usan drogas y sus amigos. Estos miembros de la comunidad han salvado miles de vidas, al igual que los paramédicos y los oficiales de Policía que habitualmente llevan naloxona como parte de su trabajo.
Opioides mortales
Las drogas ilegales como la heroína, opiáceos sintéticos como el fentanilo y medicamentos legales con prescripción como el OxyContin o el Vicodin están clasificados dentro de los opioides y según un nuevo reporte dado a conocer esta semana, ya es mucho más probable que una persona en Estados Unidos muera de una sobredosis accidental de estas drogas o medicamentos que en accidentes automovilísticos.
El informe del National Safety Council analizó las estadísticas de 2017 relacionadas con los accidentes que se pueden prevenir, refleja también que, por primera vez desde que se tiene constancia, es más probable morir de sobredosis que de caídas, incidentes en la vía pública, ahogamiento o en un incendio.
Las posibilidades de fallecer de una sobredosis accidental son de 1 entre 96, mientras que la probabilidad de sufrir un accidente en carretera es de 1 en 103, y de morir en una caída o incendio de 1 en 114. En cuanto al suicidio, la cifra es mayor: 1 entre 88. De forma conjunta, las muertes por sobredosis accidental se llevaron por delante las vidas de 42,036 personas en 2017, una subida sustancial con respecto a las 37,814 del año anterior.
Un informe difundido por la principal autoridad sanitaria del país, los CDC, reveló el pasado mes de noviembre que junto a los suicidios, los casos de muerte por sobredosis de drogas contribuyeron a que la esperanza de vida disminuyera en EEUU, un dato revelador y alarmante. En 2017 se redujo a 78.6 años como promedio, comparado con 78.9 en 2014.
El informe señalaba que, por tercer año consecutivo, este indicador, entre los más utilizados para medir el impacto de los programas de salud y bienestar de un país, ha declinado o se ha mantenido igual tras décadas de mejoras.
En fotos: ¿Cómo se llegó a una crisis de salud pública tan grande por los opioides en EEUU?
Los datos más recientes estiman que 142 personas muere a diario en Estados Unidos por una sobredosis de drogas. Según estudios, los opioides son los principales responsables de estas fatalidades.
Los datos más recientes estiman que
142 personas muere a diario en Estados Unidos por una sobredosis de drogas. Los opioides son los principales responsables de estas fatalidades: en 2015, dos de cada tres sobredosis estuvieron asociadas a estas sustancias. "Nuestros ciudadanos están muriendo. La epidemia de opioides que estamos enfrentando no tiene precedentes", alertó un
informe de la comisión creada por el presidente Trump para atender el problema. Hoy las muertes por sobredosis ya superan las de homicidios por arma de fuego y accidentes automovilísticos juntos.
Robert F. Bukaty/AP
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Los opioides son sustancias derivadas de la semilla de la amapola. Actúan en el sistema nervioso para aliviar el dolor; su uso puede generar dependencia física y adicción. Aunque existen distintos tipos, todos tienen una composición química similar: desde pastillas recetadas por el médico como la hidrocodona, la oxicodona, la morfina y la codeína, opioides sintéticos como el fentanilo o drogas ilegales como la heroína.
Michael Probst/AP
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De ellos,
uno de los más peligrosos es el fentanilo, cuya potencia es entre 50 y 100 veces mayor que la de la morfina. Entre 2013 y 2014, por sí solo causó más de 700 muertes en EEUU. El popular cantante
Prince falleció como consecuencia de una sobredosis fatal de esta droga.
Chris O'Meara/AP
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Un opioide aún más potente y peligroso es el carfetanilo, hasta 10,000 veces más fuerte que la morfina y 100 veces más que el fentanilo.
17 personas experimentaron sobredosis y una murió a las nueve horas de que el carfentanilo llegara a la ciudad de Akron, en
Ohio, uno de los estados más afectados por la crisis de opioides. En la foto, un adicto en recuperación (que no es más que una persona enferma) muestra la imagen del momento en que recibió cuidados luego de sufrir una sobredosis casi mortal.
David Dermer/AP
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Un factor que ha contribuido a la adicción a opioides en EEUU es la facilidad con la que los médicos prescriben estos potentes medicamentos. No siempre fue así. En los años 60, los especialistas eran renuentes a hacerlo por temor a los efectos secundarios, postura que fue cambiando en la década de los 80. Actualmente se ha emprendido una campaña para concientizar a los médicos a no recetar este tipo de analgésicos a menos de que sea estrictamente necesario.
Carla K. Johnson/AP
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Algunos doctores han sido culpados de fraude por la prescripción irresponsable de opioides. Así le ocurrió a Fathalla Mashali, quien rutinariamente veía a más de 100 pacientes al día y recetaba oxicodona y otros medicamentos sin hacer exámenes físicos o pruebas para determinar si de verdad los necesitaban. Se espera que las autoridades vigilen y penalicen de forma más estricta estas prácticas. Las compañías farmacéuticas también han sido señaladas de ejercer presión y popularizar este tipo de medicamentos.
Steven Senne/AP
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Muchas de las personas que se vuelven adictas lo hace después de tener un accidente o sufrir alguna herida de gravedad, y recibir una receta de su propio médico. La adicción, sin embargo, continúa rodeada de estigma y no es vista en la sociedad como lo que es en verdad es:
una enfermedad. Otras veces los pacientes los usan de forma incorrecta. El
Instituto Nacional de Abuso de Drogas recomienda que se informen de las interacciones de los opioides con otros medicamentos o el licor, y sigan al pie de la letra las instrucciones del médico, nunca suspendan un opioide o cambien su frecuencia o dosis sin preguntar, jamás compartan estas medicinas y las guarden en un lugar seguro fuera del alcance de niños y jóvenes.
Spencer Platt/Getty Images
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Poco más del
30% de las muertes relacionadas con opioides recetados se deben a interacciones negativas con otros medicamentos o sustancias como las benzodiazepinas o psicotrópicos usados para el tratamiento de la
ansiedad u otros trastornos. Por eso, es fundamental que, antes de que les prescriban cualquier opioide, los pacientes enumeren a su médico todas las drogas que consumen (sean legales o no).
George Frey/Reuters
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Entre 1999 y 2015, las
muertes por sobredosis relacionadas con opioides por prescripción se cuadruplicaron. En ese tiempo las
ventas de estos potentes analgésicos se dispararon en igual proporción, advierten los
Centros para el Control de Enfermedades. Lo que es más: cada día más de 1,000 personas
llegan a salas de emergencia por uso incorrecto de estos medicamentos. En la foto, la madre de un joven que murió de una sobredosis cuenta su relato durante una rueda de prensa del Departamento de Salud de Utah.
Rick Bowmer/AP
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Muchas veces se confunde el concepto de dependencia con el de adicción, pero no son lo mismo. La primera es consecuencia de la adaptación del cuerpo a la exposición continua a una droga, que genera tolerancia y hace que paulatinamente se requieran mayores cantidades del medicamento para obtener el mismo efecto. Cuando se deja de tomar se experimentan
síntomas de abstinencia.
La adicción implica una búsqueda y uso compulsivo de la droga aunque tenga consecuencias negativas. En la foto, la clínica de rehabilitación Private Clinic North en Rossville, GA, muestra algunas imágenes de celebridades que han sufrido de adicción.
Kevin D. Liles/AP
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Una de las maneras más eficaces de tratar la adicción es la
terapia basada en fármacos, que consiste en dar al paciente una dosis de metadona o buprenorfina, en mínima cantidad para satisfacer la necesidad de consumo y disminuir los efectos el síndrome de abstinencia, pero no tanta como para generar euforia. De esta manera, los cambios modifican la química en su cerebro para finalmente liberarse de la adicción. Tanto los CDC, como el
Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas y la OMS la avalan. Sin embargo, algunos como el
ex secretario de salud, Tom Price, consideran que alimenta la adicción, algo que la ciencia ha desmentido.
Pablo Martinez Monsivais/AP
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Muchas ciudades como Baltimore, en Maryland, se han visto obligadas a innovar para enfrentar el incremento en el número de muertes por sobredosis. Allí, la comisionada de salud,
Leana Wen (a la izquierda, en la foto), aprobó que cada habitante reciba una receta del
naloxone (que puede revertir
casi el 100% de las sobredosis) después de hacer un entrenamiento de cinco minutos sobre cómo administrarlo. La idea es que cualquier adicto o familiar lo tenga a mano y sepa cómo actuar en caso de una emergencia.
Images for Colgate Bright Smiles, Bright Futures/AP
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En Rhode Island idearon otra solución. Junto con un equipo de doctores, la profesora de diseño industrial Claudia Rebola diseñó el 'NaloxBox' para darle a los transeúntes en áreas públicas acceso fácil y rápido al naloxone.
Michelle R. Smith/AP
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Saul Loeb/AFP/Getty Images
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En el ínterin, personas que se han visto afectadas por la crisis, como Patty Farrell, cuya hija murió de una sobredosis de heroína hace cuatro años, siguen esperando una solución y presionando a los legisladores para que dicten nuevas y más severas penalizaciones para los traficantes de drogas.
Mary Esch/AP
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Otro que anhela que el gobierno tome medidas contundentes es Paul Kusiak, padre de dos exadictos. “Espero que el presidente cumpla con las promesas que hizo durante la campaña en las que aseguró que quería ayudar a familias como la mía a evitar a este tipo de experiencia. Intento desesperadamente tener fe y creer en su palabra”, declaró en mayo. Aún queda mucho por hacer: el problema está lejos de resolverse.
Elise Amendola/AP