Si hay algo en lo que creen la mexicana Jimena Guadalupe y el peruano Juan Pedro es que el amor todo lo puede, sin importar cualquier obstáculo que se presente.
Por eso cuando los dos sordomudos se conocieron en un grupo de redes sociales entendieron que lo único que importaba era lo que iban sintiendo conforme pasaban los días mientras se contaban su vida.
Fue inevitable entablar un noviazgo con la ilusión siempre presente de conocerse. Sin importar lo que pudieran pensar los demás, ellos lo tenían claro: no querían estar más tiempo separados.
Tras seis meses de novios, Juan Pedro cuenta -por medio del lenguaje de señas y a través de un familiar- que el día que la conoció físicamente fue uno de los más emocionantes de su vida. Sin titubear y sin querer perder más tiempo le pidió matrimonio; ella aceptó.
Por si su relación ya fuera tan llamativa como ejemplar, Jimena y Juan Pedro decidieron casarse en el Puente Reynosa-Hidalgo. Así, con el Río Bravo de tantas historias trágicas a sus espaldas, los dos se unieron en matrimonio con ella vestido de blanco y él intentando doblegar al nerviosismo.
“Me da ternura. El otro día no dejó que mi hija me ayudara a la lavar los platos porque tenía frío en sus manos y se puso a hacerlo él”, cuenta la risueña suegra de Juan Pedro a la que que se ganó a base de confianza.
Ahora, han decidido que vivirán una temporada en México, otra en Perú y una más en Estados Unidos, mientras planean tener hijos pronto. Y aunque a muchos de sus parientes cercanos les parezca una locura, nadie se atreve a contradecirlos porque ya han demostrado que -tal como siempre lo han creído y sin necesidad de cruzar una sola palabra- el amor todo lo puede.