Un trabajador de la construcción murió mientras estaba en un elevador de la obra después de que aparentemente se le cayera el teléfono.
El incidente ocurrió poco después de las 3 de la tarde en 1227 Broadway entre las calles 29 y 30, en Manhattan, cuando el joven de 24 años, dentro del ascensor, “se acercaba al piso 33 y fue aplastado por una silla de montar de metal que sobresalía del hueco del elevador”, apunta el reporte de la policía.
Los paramédicos respondieron y declararon a la víctima fallecida en la escena.
No se han realizado detenciones y la investigación está en curso. El nombre del fallecido está siendo retenido hasta que se notifique a la familia.
En video: Trabajador se escapa de la muerte al estallar en llamas cable de alta tensión
En fotos: La antigua fábrica de plutonio que ahora es una atracción turística en China
Planta Nuclear China
En la década de 1960 China temía quedar detrás de Estados Unidos y la Unión en la Soviética en la carrera armamentista nuclear. Las autoridades comunistas, encabezadas por Mao Zedong, ordenaron entonces la excavación de una base subterránea para producir el combustible necesario para las armas atómicas, el plutonio 239. En la imagen, un guía turístico hace señales a visitantes de la base secreta. 21 de febrero de 2017.
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En 1967, tres años después del primer ensayo de una bomba nuclear completado con éxito por China, comenzaron las obras. Durante 17 años, 60,000 jóvenes soldados trabajaron día y noche. "Un colega activaba los explosivos. Luego, perforábamos la roca con máquinas. En cualquier momento todo podía derrumbarse", recuerda el exsoldado Chen Huaiwen, que trabajó en las obras y ahora tiene 70 años. En la foto, un grupo de visitantes recorre los túneles en un pequeño vehículo para turistas.
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Oficialmente se cuantificó un total de 76 muertos en accidentes durante la construcción. Los guías turísticos y veteranos que trabajaron en las obras aseguran que el total es mayor. En la fotografía, un turista camina por una de las galerías de concreto de la instalación.
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Mientras los soldados trabajaban intensamente para culminar la construcción de la base secreta, la política exterior de China comienza a cambiar. En 1979 establece relaciones diplomáticas con Estados Unidos y rebaja las tensiones con la Unión Soviética. En el año 1984 ya se ha construido un 85% de la central, pero esta ya se considera inútil y es abandonada. La fotografía muestra a los visitantes recorriendo las instalaciones.
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Finalmente se gastaron inútilmente unos 11,000 millones de dólares (80,000 millones de Yuanes). La base jamás logró fabricar material nuclear. Abrió sus puertas a los turistas chinos en 2010 y a los extranjeros en 2016. En la imagen, un turista recorre uno de los túneles del complejo.
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"Oían hablar de este lugar desde hacía mucho tiempo, pero nunca habían podido entrar", explica Zheng Zhihong, director del lugar, ante el antiguo corazón del reactor donde se han dispuesto barras falsas de plutonio fluorescente. De la veintena de kilómetros de galerías, salas monumentales, escaleras y centros de control del sitio, solo el 10% son accesibles al público. Con un bar, un miniespectáculo de luz y sonido, exposiciones y una maqueta de la primera bomba atómica china. La foto es de uno de los espacios de la base secreta, iluminada con luces fluorescentes.
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"Dormíamos varios en una gran cama, sobre colchones de paja", recuerda el veterano Chen Hauiwen. "En verano, era un horno. No conseguíamos dormirnos antes de la una de la madrugada". La alimentación era frugal: maíz, arroz, judías y solo dos comidas a base de carne a la semana. "Y, con el polvo, muchos contrajeron enfermedades pulmonares. Sin contar el gas tóxico de los explosivos, el humo de las máquinas y la atmósfera pestilente", afirmó. En la imagen, un turista toma fotografías en uno de los espacios reservados para las visitas.
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Uno de los pasillos del complejo prohibidos al público.
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"Nos lo deben. Aquí entregamos nuestro sudor, nuestra sangre... y nuestra juventud", denuncia el veterano Li Gaoyun. La fotografía muestra a los turistas que recorren una de las galerías subterráneas iluminadas.
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La antigua central es, principalmente, un lugar de "memoria y homenaje a las dantescas condiciones de vida de los antiguos soldados", según el director de la central. Varios guías turísticos esperan por visitantes en una de las entradas del complejo.
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Frente a antiguas fotos expuestas en los túneles, Li Gaoyun, de 62 años, que también solía trabajar en la central, está al borde de las lágrimas. No había vuelto en 42 años. "Hoy, muchos ancianos no tienen ni pensión ni seguridad social. En fin, nada para vivir", denuncia, dirigiéndose a los visitantes. La ley no prevé nada para los exsoldados que regresaron al campo y que no cotizaron. Salas de control con máquinas de la época pueden verse en la visita.
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Una guía turística se prepara para recibir visitantes al antiguo complejo nuclear.
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