Dallas, TEXAS.- Nadxielli Soto fue a un supermercado en Mesquite pero esta visita ahora la tiene en prisión y al borde de una deportación a México.
El pasado jueves 8 de junio, ella y su hija de 3 años compraron comida, pero al salir, la seguirdad del lugar detectó que algunos de los productos entre verduras y frutas no habían sido escaneados y por consecuencia, no fueron pagados según explica su esposo Edwin Lazo.
"La niña quizás estaba agarre y agarre y ella se desubicó de lo que había pagado y de lo que no y pues eso pasó" explicó a Univision 23.
Nadxielli fue arrestada y trasladada a la prisión de Dallas acusada de intento de robo. "Ella no se pudo defender" lamentó su esposo
Su caso se complicó al descrubrir su situación migratoria, documentos de la prisión de Dallas a los cuales tuvo acceso univision 23, muestran que ella tiene un cargo por "Extranjera indocumentada" a la "espera para inmigración" y sin "Derecho a fianza"
En medio de la frustración que representa esta situación para su esposo, el cree en su inocencia "Le tocó alguien racista y le pusieron algo más y ella en este tipo de problemas se corta".
Univision 23 contactó a un abogado experto en temas de inmigración que no está relacionado con el caso y opinó al respecto "Si la persona no tiene estatus legal entonces puede ser deportada por ese simple hecho de no tener estatus, tenga o no tenga delito" explicó el abogado Haim Vásquez.
El abogado explica que en este tipo de casos, aunque sea un delito menor, es suficiente para que inmigración ponga atención, lo deje vulnerable ante ICE y afecta sus posibilidades de presentar un buen caráctere moral para tratar de pedir algún amparo migratorio a un juez como asilo y cancelación de deportación.
En el caso que una persona cometa un delito pero tenga un estatus legal como residente permanente, en estos casos si entra en juego el tipo de crímen, la sentencia y su pasado criminal para determinar si le pueden quitar la residencia permanente o no.
El abogado Vásques también recordó que las leyes de inmigración son federales por lo tanto no es diferente de estado en estado.
"En ciertas ocasiones puede cambiar la interpretación de un crimen, basado en la ley estatal, pero los cargos de deportación son los mismos en cualquier lugar de Estados Unidos" explicó.
Edwin Lazo se mantiene en comunicación una vez al día con su esposa y busca desde afuera una opción con un abogado de inmigración para que se quede en el país
"Vamos a esperar si la dejan en libertad bajo fianza, vamos a negociar, que por los niños se que quede aquí, pero está difícil la situación". lamentó Edwin Lazo.
EN FOTOS: Una deportación de ICE, paso a paso
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Esta furgoneta Dodge Grand Caravan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva a dos inmigrantes detenidos durante una deportación que realiza ICE en San Diego todas las tardes después de que acuden a una corte de inmigración. Almudena Toral/Univision Digital
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El carro tiene rejas por dentro y cristales polarizados. Si uno no se fija en la matrícula, que dice DHS, luce como un auto cualquiera. Toma el desvío de la última salida de Estados Unidos y se dirige a la frontera entre San Diego (EEUU) y Tijuana (México). Almudena Toral/Univision Digital
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Al llegar al Instituto Nacional de Migración mexicano, los dos agentes de ICE que acompañan a los dos detenidos abren y cierran tres rejas para acceder a la antesala de la puerta directa con México. La primera verja da acceso a una zona aislada por donde se alejan de una carretera comercial, la segunda da paso a un camino de tierra desde donde se ve una bandera mexicana gigante de fondo, y la tercera, la que se observa en esta fotografía, da acceso a un cuadrilátero vallado por los cuatro lados que tiene una puerta compartida con México. Almudena Toral/Univision Digital
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Dos policías de ICE vigilan a los dos detenidos mientras esperan que los oficiales mexicanos abran la puerta por donde se realizará la deportación. Ambos detenidos llevan cadenas que los amarran desde su cintura y terminan con unas esposas en sus manos. La espera dura unos quince minutos. Almudena Toral/Univision Digital
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La sombra de un policía de ICE se proyecta en el piso del lugar. La frontera de San Diego-Tijuana es una de las dos que realiza más deportaciones. Tamaulipas y Tijuana reciben a 70% de los deportados desde Estados Unidos. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los agentes de ICE desencadena al primer inmigrante que será deportado. Posteriormente lo escolta hasta la puerta de entrada a México, donde un agente de migración mexicano le hará preguntas sobre su salud e identidad. Almudena Toral/Univision Digital
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Cuando el primer inmigrante ha cruzado la puerta hacia México, el agente de ICE desencadena al segundo inmigrante. Almudena Toral/Univision Digital
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El agente federal de migración de México, vestido de marrón, los recibe y les hace varias preguntas a los inmigrantes antes de dejarlos entrar al país: su nombre, edad, estado de salud, si son mexicanos y de qué parte del país. Anota las respuestas en una carpeta. Almudena Toral/Univision Digital
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El detenido cruza de Estados Unidos a México. En el Instituto Nacional de Migración mexicano les entregan un sobre con una “constancia de recepción de mexicanos repatriados” y una póliza de seguros, que les provee asistencia y medicinas por los tres años siguientes a su repatriación. Almudena Toral/Univision Digital
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Los agentes de ICE se retiran cerrando todas las verjas y puertas a su paso. Almudena Toral/Univision Digital
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Los deportados aparecen por el puerto fronterizo El Chaparral en Tijuana, México. Llevan puesta la ropa con la que les detuvieron y, en la mayoría de los casos, ninguna otra pertenencia ni dinero. Al llegar aquí deben averiguar dónde están y cómo encontrar medio de transporte para reunirse con sus familias. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los deportados, Antonio Martínez-Arreguín, muestra su “constancia de recepción de mexicanos repatriados” cerca de El Chaparral, antes de emprender la caminata de horas para intentar llegar a casa de un primo. La constancia le sirve, hasta que pueda tramitar sus documentos, para identificarse como ciudadano de México. No tiene dinero, teléfono ni documentos. Almudena Toral/Univision Digital
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Antonio Martínez-Arreguín, recién deportado, camina en Tijuana. “Ha cambiado mucho…
Acá hay un puente, se me hace…”, dice. Deambula intentando orientarse: “¡Aquí antes había un McDonalds!”. Para llegar a casa de su primo cruzará una autopista y un río. Tras un mes recuperándose y ahorrando algo de dinero en México, piensa cruzar de nuevo a Estados Unidos. Allí está parte de su familia –y puede ganar $1,000 por semana en vez de $60. Almudena Toral/Univision Digital