Por más de 14 años Héctor Barajas fue un veterano de guerra deportado que miraba desde la barda que divide a México de Estados Unidos, un país que defendió pero que lo rechazaba.
Tras muchos esfuerzos y varios intentos de formularios migratorios para conseguir un perdón, seguidos de los que hizo para obtener la ciudadanía, este martes pudo ejercer por primera vez su derecho al voto.
“No puedo creer que este día finalmente llegó, poder participar en este proceso es un privilegio”, dijo Héctor luego de participar en las elecciones primarias del 2020. “Yo quiero el cambio para que se mejore este país y que, tal vez, tengamos un presidente que pueda mejorar al país y a nuestra gente”.
Un privilegio que pudo ejercer en las calles de Compton, California, donde creció y en la misma escuela donde recibió su educación primaria. Además, aseguró que votó por él y por los cientos de veteranos que luchan para gozar de la experiencia cívica en la que este martes Héctor pudo participar.
“Voté hoy por los compañeros, por todos los que están deportados, mujeres y hombres", dijo con orgullo Héctor.
A las afueras de su casa, una bandera recuerda a los veteranos que no han vuelto, "voté por un candidato que ha prometido regresar a los veteranos”, dijo Héctor, y su anhelo es que otras personas que viven la difícil situación por la que él pasó, puedan tener su misma satisfacción al participar en un proceso electoral.
La historia de Héctor Barajas, un veterano de guerra que fue deportado a México
En fotos: Veteranos de guerras estadounidenses que viven del lado mexicano del muro
Veteranos Deportados
Héctor Barajas fue llevado a EEUU cuando era un niño de 7 años y en 1992 obtuvo la residencia legal. Cuando cumplió 18 años, se alistó en el Ejército donde sirvió durante seis años. Salió con honores, pero luego fue condenado porque iba en un carro desde el que le dispararon a otro vehículo.
Almudena Toral
Veteranos deportados
Nadie resultó herido en el incidente y Héctor Barajas cumplió poco más de dos años de prisión tras declararse culpable. Sin embargo, fue deportado inmediatamente después de su liberación en 2004. El día de la independencia de EEUU lo celebró en la barda fronteriza de Tijuana. "El 4 de julio es una fiesta que celebramos en los EEUU", dijo el veterano deportado. "Donde yo estoy viviendo actualmente no cambia mi sentido de hogar, el patriotismo y mi lealtad".
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Veteranos Deportados
Héctor Barajas fundó la Casa del Veterano Deportado, también conocida como 'el búnker', en la ciudad mexicana de Tijuana. Allí se proveen recursos básicos a los veteranos deportados y promueven cambios en las políticas para detener la deportación a ex militares estadounidenses.
Almudena Toral
Veteranos Deportados
Los veteranos deportados no tienen derecho a todas las compensaciones que les corresponderían si vivieran en los EEUU, aunque tienen las mismas dificultades que los veteranos nacidos en Estados Unidos: quedar desempleados o padecer de ‘síndrome de estrés postraumático’ y no recibir la atención médica adecuada. En ‘el búnker’ los veteranoss encuentran comunidad, comidas y un refugio temporal.
Almudena Toral
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El exmarine Mauricio Hernández sirvió en Afganistán. El 4 de julio visitó la Casa del Veterano Deportado, fundada por Héctor Barajas en Tijuana. Cada año, 5,000 inmigrantes con residencia legal permanente se alistan en el Ejército de EEUU, esperanzados con la posibilidad de obtener la ciudadanía durante o después de su servicio.
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Los residentes legales permanentes que salen antes de tiempo del servicio militar o que son condenados por un crimen después de servir pueden ser deportados. Junto a varios compañeros veteranos deportados, el ex Marine Edwin Salgado celebró el 4 de julio junto a la barda fronteriza en Tijuana.
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La deportación de veteranos inmigrantes comenzó en 1996 cuando las leyes migratorias de los Estados Unidos cambiaron y la experiencia del servicio militar ya no se consideraba en los casos de deportación. Acompañado de un retrato de John Fitzgerald Kennedy, el ex marine Alex Gómez descansa la Casa del Veterano Deportado.
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El veterano deportado Mario Rodríguez se unió a la celebración del 4 de julio en Tijuana.
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Mauricio Hernández juega con su hija Emily en la Casa del Veterano Deportado de Tijuana. Hernández sirvió en el Ejército de EEUU en Afganistán.
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El fundador del ‘búnker’, Héctor Barajas, protege su uniforme de gala y lo utiliza durante la celebración del 4 de julio.
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Los veteranos deportados que celebraron la independencia de EEUU junto a la barda fronteriza en Tijuana encendieron fuegos artificiales, tal como en cualquier rincón de los EEUU. Héctor Barajas fue indultado por el gobernador de California en abril de 2017, razón por la que espera obtener la ciudadanía estadounidense y regresar a los EEUU junto a su hija.
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Los veteranos Héctor Barajas y Álex Gómez contemplan la ciudad de Tijuana, donde viven después de ser deportados de los EEUU.
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