Raleigh.- Una tarde de domingo, entre risas con familia y amigos, disfrutando un corte de carne que pudo haber sido preparado de muchísimas formas, cocinado al horno, asado y a la parrilla, bajo el calor indirecto, o ahumado en temperaturas bajas, con una salsa marinada o una mezcla de especias... ¿quién no ha disfrutado una comida así?
Y es que estamos hablando del barbecue, ese método de cocción de “bajo y lento” que se ha convertido en un sello de la gastronomía estadounidense al preparar costillas, res, cerdo y muchos otros cortes, en el marco del 250 aniversario de la Declaración de la Independencia, vale la pena preguntarnos cuál es su origen, porque además, si algo distingue a la barbacoa estadounidense es que cambia de una región a otra.
Dependiendo del estado en el que te encuentres, podrás probar sabores, salsas y métodos de cocción completamente distintos, como en Carolina del Norte, Memphis, Texas, Kansas y Georgia, con aderezo, verduras o papas al horno que acompañen el platillo.
Curiosamente, de acuerdo con AP, las raíces de lo que hoy se conoce como el barbecue estadounidense se remontan a antes de que Estados Unidos se convirtiera oficialmente en un país, afirma Robert F. Moss, editor colaborador de barbecue de la revista “Southern Living” y autor de “Barbecue, la historia de una institución estadounidense”.
Según explica, es una mezcla de influencias que comienza con los pueblos indígenas que ya habitaban estas tierras y tenían sus propios métodos de cocina, los colonos que llegaron desde Europa con ganado nuevo para América y las personas esclavizadas africanas, cuyas culturas y tradiciones fueron traídas por la fuerza y puestas a trabajar.
“Muchos visitantes a Estados Unidos señalaban el barbecue como algo particularmente estadounidense”, dice Moss. “Desde el principio, era algo distintivo de las Américas y algo que los europeos reconocían como diferente a la forma en que ellos cocinaban la carne”.
El desarrollo de lo que hoy conocemos como barbacoa también estuvo influenciado por otros factores a lo largo de los siglos, como la llegada de la refrigeración comercial a finales del siglo XIX y la popularidad de los refrigeradores domésticos durante las primeras décadas del siglo XX.
Esto permitió a las personas comprar y almacenar cortes de carne de maneras que habrían sido imposibles en la época colonial, expandiendo las posibilidades y la creatividad al momento de prepararla de distintas formas que hasta la fecha, siguen manteniéndose como una de las tradiciones culinarias más queridas de Estados Unidos.
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