El sacerdote Aarón Méndez, director de la Casa del Migrante AMAR, en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo (Tamaulipas), lleva secuestrado desde el 3 de agosto pasado, confirmaron las autoridades y personal del albergue.
Según le confirmó Erbin Ortiz, colaborador del albergue y mano derecha de Méndez a la agencia Efe, el sacerdote fue privado de su libertad por integrantes del crimen organizado a principios de mes cuando los secuestradores llegaron a la casa de migrantes con la intención de llevarse a un grupo de cubanos para pedir un rescate por ellos a sus familias.
Pero el director del albergue se negó a entregar a los cubanos y se lo llevaron a él.
Un funcionario que solicitó el anonimato le confirmó a la agencia AP que el secuestro fue denunciado ante la policía varios días después.
Por el momento, las autoridades no han dado información pública sobre el secuestro y se desconoce si los secuestradores han pedido ningún un rescate por el pastor.
"Los cubanos son los más rentables de secuestrar"
En declaraciones a Efe, Ortiz aseguró que entre los grupos de crimen organizado está la creencia de que "los cubanos son los migrantes más rentables de secuestrar" por la rapidez con la que sus familiares pagan los rescates.
Alerta por el asesinato de un migrante cubano en Ciudad Juárez mientras esperaba asilo en EEUU
El colaborador del albergue aseguró que, desde el secuestro del religioso, "todos sienten temor y miedo de que los criminales puedan regresar y llevarse a más gente" y las autoridades pusieron vigilancia 24 horas en el local.
Aarón Méndez estaba al frente del albergue de Nuevo Laredo desde hace más de ocho años.
Pese a que la Casa del Migrante cuenta con 100 camas, según Ortiz, han llegado a acoger hasta a 450 personas y allí llevaban a cabo tareas altruistas con ellos como "llevarlos a regalar comida a las comunidades vulnerables de Nuevo Laredo" o a que pintaran escuelas y limpiaran parques.
Una peligrosa ciudad donde esperan los solicitantes de asilo
El albergue de Méndez ha acogido también a algunos migrantes centroamericanos que solicitaron asilo en Estados Unidos, pero que fueron enviados de vuelta a México mientras esperan sus citas en las cortes por el programa conocido como Protocolo de Protección del Migrante (PPM) o 'Remain in Mexico'.
El programa ha sido criticado por organizaciones internacionales que consideran que las ciudades fronterizas a donde se envían a los solicitantes de asilo no son seguras ni tienen la capacidad de acoger a miles de migrantes.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que trabaja en varias ciudades limítrofes, condenó en un comunicado a principios de julio la decisión de los gobiernos de EEUU y México de enviar a solicitantes de asilo a Nuevo Laredo, una ciudad "controlada por grupos criminales" y donde los migrantes están "continuamente expuestos a robos, asaltos, extorsión, secuestros y homicidios".
"Devolver a las personas que buscan asilo y obligarlos a permanecer en Nuevo Laredo es una política inhumana, es ponerlos en manos del crimen organizado, donde ser migrante es sinónimo de ser una mercancía”, advierte María Hernández, del equipo de coordinación de Médicos Sin Fronteras en México.
Según los datos de la organización, un 45% de los migrantes atendidos de enero a mayo 2019 en Nuevo Laredo habían sufrido algún episodio de violencia en la ciudad mientras esperaban a cruzar a EEUU.
"La mayoría de nuestros pacientes no salen a las calles debido a que el riesgo de secuestro es inminente. El 12% (45 de 378) de los pacientes asistidos en nuestro programa de salud mental en 2019 habían sido víctima de secuestro, 58% (26) de ellos, en los siete días anteriores a la consulta", indicó Hernández.
📸 Los migrantes centroamericanos que son devueltos de EEUU y abandonados en México
Mexico Immigration Bused From the Border
La imagen es del 18 de julio de 2019. En ella, un niño migrante está sentado en el suelo junto a su padre, poco después de que
las autoridades migratorias mexicanas los llevaran desde la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo a Monterrey, ambas en México. La agencia AP constató que
al menos unos 450 centroamericanos que buscaban un beneficio migratorio —casi la mitad menores de edad— fueron abandonados a su suerte del lado mexicano a mitad de la calle en una semana. Venían de Laredo, en Texas, donde habían estado detenidos en centros para
inmigrantes antes de ser devueltos a México con una fecha de corte para que un juez evaluara sus peticiones.
Marco Ugarte/AP
Immigration Bused From the Border
Muchos de los que son trasladados en estos autobuses pensaron que llegarían a un albergue, en el que vivirían mientras buscaban trabajo y encontraban una escuela para sus hijos. Pero no. Fueron abandonados en Monterrey, una ciudad de cuatro millones de habitantes donde los refugios están copados, y las terminales quedan justo en zonas llenas de bares y cabarets con carteles en los que se lee "se buscan bailarinas".
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Immigration Bused From the Border
En esta foto están Antonio Herrera, un expolicía de Honduras y su hija de 7 años. Iban a bordo del autobús que los trasladaría a Monterrey. Los críticos aseguran que México se ha convertido en el patio trasero del gobierno de Donald Trump para expulsar migrantes que llegan a Estados Unidos. Desde enero, México ha recibido a unos 20,000 solicitantes de asilo. Sin embargo, no se conocía de traslados de este tipo sino a partir de este mes, cuando comenzaron las devoluciones por Tamaulipas, un violento estado del noreste mexicano al que el propio Departamento de Estado ha recomendado no viajar por la presencia del crimen organizado.
Marco Ugarte/AP
Mexico Immigration Bused From the Border
A diferencia de otros solicitantes de asilo que se registraron en listas y esperan su turno en ciudades mexicanas fronterizas, estos centroamericanos trasladados a Monterrey habían llegado a Estados Unidos de forma irregular, cruzando el río Bravo de forma ilegal, habían pasado varios días detenidos allí y fueron devueltos a territorio mexicano con una fecha de audiencia. Algunos comentaron que funcionarios estadounidenses les dijeron que las únicas dos opciones que tenían eran firmar el papel para solicitar asilo o quedarse en el centro de detención. “No sé por qué me dieron este documento, si yo no pedí eso”, dijo Antonio Herrera, quien pidió la deportación voluntaria porque su hija no se encontraba bien.
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Mexico Immigration Bused From the Border
Esta imagen muestra a un padre sentado en la acera con su hija luego de bajarse del autobús que los llevó a Monterrey a mitad de la noche. Las autoridades migratorias no explicaron a la AP qué ocurre exactamente en esa ciudad mexicana. Al solicitar comentarios al gobierno, el Instituto Nacional de Migración (INM) envió un mensaje de dos párrafos en el que señaló que colabora con las autoridades consulares y en los tres niveles de gobierno para atender a los retornados, y trabaja para “mejorar las condiciones en las que las personas migrantes aguardan sus procesos en territorio nacional”.
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Mexico Immigration
La semana pasada, Maximiliano Reyes, subsecretario de Relaciones Exteriores, reconoció que los migrantes estaban siendo trasladados desde Nuevo Laredo y dijo que era por su seguridad, aunque no ofreció más detalles ni dio explicaciones sobre por qué eran abandonados a su suerte al llegar a Monterrey. "Esta claro que es muy importante sacar a la gente de las ciudades fronterizas que son muy peligrosas", dijo de su parte a la AP Maureen Meyer, experta en migración de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). “Pero al meterlos en un autobús y llevarlos a otro lugar sin explicares qué les espera, sin tener nada preparado para recibirles y ayudarles, el gobierno mexicano les está exponiendo a mayores riesgos”, agregó.
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Mexico US Immigration
Un migrante carga su maleta de regreso a México luego de haber aplicado para un asilo en Estados Unidos.
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Mexico Immigration
Mientras unos pedían consejo a los conductores sobre dónde ir o cómo regresar a sus países, otros buscaban desesperadamente a alguien que les permitiera hacer una llamada a algún familiar para que les enviara dinero o a coyotes para intentar volver a cruzar. En la imagen una niña con su padre y un oficial de inmigración de México.
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Mexico US Border Drill
El pasado 18 de julio, policías de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) realizaron un simulacro de actuación en el puente internacional de Las Américas, que conecta Laredo, Texas, con Nuevo Laredo, México. Estados Unidos busca mecanismos para frenar a la ola de inmigrantes centroamericanos que quieren cruzar al país para pedir beneficios migratorios. Esta es uno de ellos y el otro es la presión sobre el gobierno mexicano para que detenga a los inmigrantes antes de que puedan llegar a la frontera sur. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció esta semana que las políticas de los dos países son “contrarias” a los derechos de los migrantes reconocidos por la legislación internacional.
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Mexico Immigration
Una madre y su niño escuchan al oficial de inmigración mexicano, que va nombrando a las personas que se montarán en el autobús con destino a Monterrey. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador no mencionó a estos migrantes el lunes al hacer balance de los
primeros 45 días de un acuerdo con Estados Unidos, un periodo en el que se han multiplicado las detenciones y deportaciones de extranjeros en territorio mexicano. Según la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos,
el flujo de migrantes se redujo en un 36% y ambos países parecían satisfechos: el secretario de Estado,
Mike Pompeo, elogió los esfuerzos mexicanos y el canciller, Marcelo Ebrard, insistió esta semana que México mantiene intacto su compromiso con los derechos humanos.
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