Estados Unidos reducirá considerablemetne el número de tropas en Irak, anunció este miércoles el principal comandante estadounidense en el Medio Oriente, en una medida que ayudará a cumplir el objetivo del presidente Donald Trump de reducir la presencia militar estadounidense en el extranjero.
Desde Bagdad, la capital iraquí, el general Kenneth F. McKenzie, jefe del Comando Central del Ejército, detalló que de los 5,200 efectivos actualmente desplegados en Irak solo quedarán 3,000 para finales de este mes.
Esta decisión llega tres semanas después de que Trump se reuniera en Washington con Mustafa al-Kadhimi, el primer ministro iraquí, en un encuentro en el que se ultimaron detalles sobre esta operación de retirada.
El general McKenzie, que ya desde el mes pasado había dicho que un recorte en el número de tropas desplegadas en ese país era inminente, declaró que esta reducción de tropas fue posible en gran parte debido a las mejoras en la campaña del Ejército iraquí contra el Estado Islámico, conocido como ISIS en inglés.
"Esta decisión se debe a nuestra confianza en la mayor capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para operar de manera independiente", dijo el general.
Según las declaraciones de McKenzie, citadas por The New York Times, la medida "nos permite continuar asesorando y ayudando a nuestros socios iraquíes a erradicar los restos finales de ISIS en Irak y garantizar su derrota duradera", aunque varios expertos, agencias y medios locales han reportado recientemente sobre un nuevo repunte del Estado Islámico en la región.
El Ejército estadounidense se retiró de Irak en 2011 y mantuvo allí una pequeña misión centrada básicamente en la protección de su personal diplomático, instrucción militar y otros. Pero esa ausencia duró poco y en 2014, tras la toma de Mosul por parte de ISIS, volvieron a desplegarse tropas en ese país.
Estados Unidos también mantiene actualmente unos 8,600 soldados en Afganistán, según precisa el acuerdo firmado en febrero con los talibanes. El pasado mes de agosto, el Pentágono informó que, a medida que progresararan las conversaciones de paz en esa nación, su meta era pasar a menos de 5,000 soldados, según un reporte de la agencia AFP.
En el acuerdo con los talibanes se precisa que todas las tropas extranjeras deben abandonar el país para la primavera de 2021.
Esta nueva retirada de tropas de Irak se produce apenas a ocho semanas de las elecciones, en una aparente muestra de que el presidente está cumpliendo sus promesas de campaña de traer a las tropas de vuelta a Estados Unidos.
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Hangares y dormitorios en ruinas: así quedó la base militar estadounidense en Irak atacada por misiles iraníes
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Soldados estadounidenses recorren una zona destruida por el ataque que lanzó Irán sobre la base aérea al-Asad, utilizada por EEUU en la lucha contra el grupo Estado Islámico en Irak. Esta instalación militar fue golpeada por al menos 11 misiles, pero una alerta temprana impidió que hubiera bajas en las tropas estadounidenses.
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Los restos de las estructuras destruidas por el ataque son recogidos con maquinaria pesada.
Según un reporte de CNN despues de un recorrido por las instalaciones, los soldados estadounidenses se refugiaron en bunkers subterráneos de concreto que datan de la era de Saddam Hussein.
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Este fue el ataque a mayor escala contra una base con tropas estadounidenses en décadas. El personal recibió la advertencia de bombardeo antes de que ocurriera, lo que le permitió resguardarse en los bunkers a tiempo.
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La primera advertencia provino de un informe de inteligencia en la noche antes del ataque. A las 11 PM del 7 de enero, la mayoría de las tropas estadounidenses en al-Asad fueron enviadas a bunkers.
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Solo los guardias de la torres y los pilotos de drones permanecieron desprotegidos. Estaban activos esperando que un posible asalto terrestre siguiera al ataque con misiles.
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Esta fue una represalia de Irán al operativo estadounidense donde murió el poderoso general Soleimani.
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Diez de los 11 misiles alcanzaron posiciones estadounidenses en la extensa base aérea iraquí en medio del desierto, a unas 145 millas al oeste de Bagdad. Uno de los proyectiles golpeó del lado del ejército iraquí.
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Aproximadamente un tercio de la base está controlada por los Estados Unidos.
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La acción de Irán fue esperada durante varios días y no dejó ninguna víctima. Donald Trump dijo que no respondería militarmente al bombardeo. "Irán parece estar bajando la tensión, lo que es algo bueno para todas las partes involucradas y para el mundo", dijo desde la Casa Blanca.
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Un cráter dejado por uno de los proyectiles iraníes. El general Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, advirtió que “tal vez sea muy prematuro decir” si Irán está satisfecho de que los ataques con misiles fueron suficiente para vengar el asesinato de Soleimani.
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“Debemos tener un poco de expectativa (...) de que los grupos paramilitares chiíes, dirigidos o no por Irán, continuarán de alguna manera, formándose o conformándose para intentar socavar nuestra presencia allá”, sea política o militar” dijo el secretario de Defensa, Mark Esper.
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Otra base con personal estadounidense fue atacada esa madrugada en Erbil, al norte de Irak. Esta instalación militar fue
clave en el operativo que culminó con la muerte del líder de ISIS,
Abu Bakr al-Baghdadi.
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