Una actual colaboradora de Andrew Cuomo acusó al gobernador de Nueva York de conducta inapropiada y acoso sexual. Alyssa McGrath es la octava mujer que señala al demócrata y la primera en hacerlo públicamente mientras sigue laborando en la oficina del gobierno del estado.
McGrath, de 33 años, describió a The New York Times cómo el gobernador, de 63, le hacía cumplidos en italiano en la oficina, hacía comentarios sobre su apariencia física, le preguntaba sobre su proceso de divorcio y se refería a ella y a otra compañera de trabajo como “mingle mamas”, una expresión que sugiere un interés sexual.
La otra compañera de trabajo es, de acuerdo con McGrath, la mujer que acusó a Cuomo de manosearla debajo de su blusa en la mansión del gobernador según un relato del Times Union, en el cual mantuvo su identidad en secreto. La acusación, conocida la semana pasada, es hasta ahora la más grave en contra del demócrata.
“Ella se congeló cuando él comenzó a hacerle eso”, contó McGrath al diario neoyorquino y dijo que su compañera de trabajo compartió con ella el episodio. “[El gobernador] le pidió específicamente que no me contara”, relató.
La conducta de Cuomo está protegida, explicó, por secretismo en la oficina del gobernador neoyorquino, que ha sido descrita como un ambiente donde el acoso sexual y laboral es una práctica normalizada.
McGrath y su compañera se unen a otras seis mujeres (Charlotte Bennett, Lindsey Bolan, Ana Liss, Karen Hinton, Anna Ruch y Jessica Bakeman) que han trabajado con Cuomo o han tenido contacto con él y han descrito coqueteos, comentarios fuera de lugar, besos sin consentimiento y avances no solicitados.
Ocho testimonios de acoso
Bakeman contó en un testimonio en primera persona, publicado en New York Magazine el 12 de marzo, cómo Cuomo la acosó durante una fiesta a la que asistió en 2014, cuando ella tenía 25 años.
“Las manos de Andrew Cuomo han estado sobre mi cuerpo, mis brazos, mis hombros, mi espalda baja y mi cintura”, relató la periodista, quien entonces trabajaba para Politico. En la fiesta, describió, la tomó de la mano sin pedirlo y se negó a soltarla.
Varios demócratas han pedido a su compañero de partido que deje el puesto debido a la gravedad de las acusaciones, entre ellos la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, y su compañera en la delegación neoyorquina en la Cámara Alta, Kirsten Gillibrand.
El presidente Joe Biden dijo en una entrevista con la cadena ABC News que si la investigación independiente actualmente en curso sobre las acusaciones haya responsable a Cuomo, el gobernador debería renunciar y enfrentar la justicia.
“Me besaron y me tocaron las partes privadas”: los testimonios de soldados latinas que denuncian abusos sexuales en el Ejército
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Gigi Lucero ingresó al Ejército de Estados Unidos cuando tenía 18 años y su primera asignación fue en Fort Hood, Texas, donde le tocó enfrentar lo que ella califica como discriminación. “Me hacían muchos piropos de latina, me decían que si iba a cocinar, que si yo hablaba spanglish, que si en México se habla mexicano”, recuerda Gigi. En el Ejército ser mujer y latina puede significar una mayor vulnerabilidad al acoso y al abuso sexual.
Cortesía: Gigi Lucero
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Lucero asegura que fue agredida sexualmente mientras servía en Irak. Su unidad estaba conformada por 250 hombres y solo seis mujeres. Un día mientras descansaba, relata que alguien le cubrió la cabeza con una bolsa de dormir. “Me sofocaron y me besaron, no sé quién me besó y me tocaron las partes privadas”, recuerda. Ella reportó el abuso a sus superiores: “Me quejé, pero no dije que alguien me violó. Yo dije que alguien me estaba molestando”. Asegura que lo hizo por temor a represalias y también por falta de confianza en el sistema. Gigi Lucero se acaba de retirar tras 20 años de servicio activo, pero el trauma por el abuso del que dice que fue víctima, no la abandona: “Es muy difícil, aún estoy en terapia y uso medicamentos. Esto fue en 2003 y hasta el día de hoy no puedo respirar el olor de un taller mecánico, mi vida sexual no existe con mi esposo porque me asusto”.
Cortesía: Gigi Lucero
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La discriminación por concepto de raza y género es un patrón que reconoce la veterana e investigadora Pamela Campos-Palma. “Y no debería suceder ya que los hispanos son el grupo que más crece dentro del Ejército. Hoy representan el 16 por ciento del servicio activo”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Según la investigadora “el sistema de justicia del Ejército no es real, no hay justicia. En 2018, 43% de las personas que dijeron que reportaron (abusos), también dijeron que había represalias, los castigaron”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Dentro de los latinos en las fuerzas armadas, el porcentaje de mujeres ha aumentado con fuerza: de 1.6% en 1973 a 17.8% en la actualidad, según cifras del Departamento de Defensa. Sin embargo, esto no se ha traducido en una mayor seguridad para ellas. Nancy Rodríguez cuenta su propia experiencia: “Fui a la oficina de mi supervisor a ayudarle y cuando fui a recoger las cosas de su escritorio, se arrimó y me dio un beso”.
Cortesía: Nancy Rodríguez
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Perla González explica cómo fue que abusaron de ella: "Se esperó hasta que yo me había quedado dormida y sintió que era el momento para él". La soldado también dice por qué no lo reportó: "Nos meten en la mente que tu carrera es más importante que nada (...) te dices: 'Pues no quiero reportarlo porque me voy a meter en problemas'".
Cortesía: Perla González
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Tristeza Ordex, veterana de la Marina, se cuestiona la realidad que viven las mujeres en la vida militar: “Dicen que si eres una mujer tienes que pagar un precio para ser parte de este club. ¿Pero cuál precio tenemos que pagar si ya estamos pagando, entregándoles nuestras vidas? Teniendo que ir para Irak, para Afganistán, donde nos llamen, ese es el precio que yo quería pagar”.
Cortesía: Tristeza Ordex
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La exmarine Nathalie Ocampo asegura: "Yo no conozco a ninguna amiga que estuvo en el Marine Corp conmigo que no ha sido discriminada, abusada, asaltada, violada". Según un informe del Departamento de Asuntos de Veteranos, 20% de las mujeres que solicitaron asistencia padecían de estrés postraumático relacionado con algún incidente sexual, aunque expertos sospechan que la cifra es más elevada, ya que sólo 1 de cada 3 miembros, reporta la agresión.
Cortesía: Nathalie Ocampo