Reynaldo Muñoz, de 53 años, fue arrestado por la policía de Chicago en 1985 acusado de asesinato, por lo que pasó 31 años en la cárcel hasta su liberación.
Sin embargo, Muñoz no aceptó nunca su culpabilidad, argumentando que fue incriminado por la policía y asegurando su inocencia, con el respaldo de sus abogados defensores.
En 2016 Muñoz salió de la cárcel bajo libertad condicional, y casi 37 años después, en febrero de 2022 su sentencia fue anulada, convirtiéndose en la persona número 3,000 en ser exonerada por el gobierno de Estados Unidos, dijo el Registro Nacional de Exoneraciones a USA Today.
Ahora, más allá de la libertad, Reynaldo Muñoz se encuentra en la lucha por una certificación que avale su inocencia, con la ayuda de su abogada, Jennifer Bonjean.
Incriminado por policías de Chicago
De acuerdo con cifras oficiales, hubo más de 600 asesinatos en Chicago en 1985, por lo que los oficiales de delitos de pandillas buscaban sospechosos por las calles.
En septiembre de ese año, detuvieron a Reynaldo Muñoz cuando caminaba por la calle, para ser golpeado, incriminado y condenado por un asesinato que no cometió, dijo durante años la defensa de este hispano.
Muñoz fue "incriminado por un grupo de detectives en una división de policía rebelde de Chicago que a menudo recurría a palizas, fabricación de pruebas y coerción para aclarar homicidios, todas características del caso de Muñoz”, dijo Bonjean a USA Today.
Uno de esos policías especializados en delitos de pandillas, Reynaldo Guevara, arrestó a Muñoz junto a otros dos policías por ser “simplemente un niño latino”, dijo Guevara en una declaración durante el juicio de Muñoz.
Esposado y empujado en la parte trasera de la patrulla, Muñoz recibió un golpe en la cara cuando Guevara comenzó a preguntar los nombres de unas personas, incluido “Scooby”.
En 1985, Muñoz era un pandillero de bajo nivel que se hacía llamar "Scooby". Tenía 16 años, pero nunca lo admitió ante Guevara y negó conocer los otros dos nombres por los que Guevara preguntaba, según registros y entrevistas con Bonjean, Muñoz y el registro, que revisó el caso.
"Scooby" era exactamente la persona que Guevara buscaba porque había escuchado que el niño estuvo en una pelea en una fiesta cerca de donde mataron a alguien más.
Incriminado por ser hispano
Muñoz le dijo a USA Today que parecía que Guevara estaba tratando de culparlo de un asesinato.
"Me sacó del auto, esposó una de mis manos y me dijo: 'Tienes que decirme lo que sabes... te voy a dar de comer a los lobos'", dijo Muñoz.
Dos semanas después, Muñoz fue arrestado, acusado y, en noviembre de 1986, condenado por el asesinato de Iván Mena, de 21 años, y el intento de asesinato de Bouvier "Bobby" García, de 19 años.
Pero Muñoz siempre defendió su inocencia.
“El detective principal en este caso, Ernest Halvorsen, era parte de un grupo corrupto de detectives del Área 5 que rutinariamente incriminaban a jóvenes hispanos en el área de Humboldt Park por delitos que no cometieron”, escribió Jennifer Bonjean en una declaración.
"Halvorsen veía a los jóvenes hispanos que vivían (no por elección propia) en una comunidad violenta y plagada de pandillas que vivían como si no fueran humanos”, añadió.
"A Halvorsen o sus colegas [Reynaldo Guevara] no les importaba si atrapaban al tipo 'adecuado' por un delito en particular, porque para ellos toda la comunidad era reemplazable y eventualmente todos estarían muertos o tras las rejas", concluyó.
Reynaldo Muñoz, exonerado del crimen que cometió "por ser hispano"
La ciudad de Chicago ya ha pagado unos $75 millones de dólares por las acciones policiales de Reynaldo Guevara, quien se jubiló en 2005, cobra dos pensiones de la ciudad y tiene al menos 10 demandas de derechos civiles pendientes en su contra, publicó USA Today.
Guevara y Halvorsen son nombrados juntos en múltiples juicios, pero ninguno ha sido acusado de un delito, incluso cuando los tribunales los han citado para exonerar a otros.
En el caso de Reynaldo Muñoz, Halvorsen y Guevara invocaron su derecho de la Quinta Enmienda contra la autoincriminación, según los registros de la audiencia del año pasado.
En un juicio separado por otra condena injusta de 2018, Guevara invocó a la Quinta más de 200 veces, de acuerdo con información de Chicago Tribune.
Unas 50 condenas por asesinato podrían anularse debido a denuncias de coerción de testigos y sospechosos, manipulación de pruebas, palizas y mala conducta general de Guevara, quien con Halvorsen fueron acusados de incriminar con frecuencia a jóvenes hispanos o latinos.
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