El presidente Donald Trump se ensañó (nuevamente) en los últimos días con un el presentador de MSNBC, Joe Scarborough, propagando una teoría conspirativa infundada que incluso varios republicanos y conservadores rechazaron.
Algo que en otros tiempos habría sonado surrealista, ahora el presidente estadounidense impulsa una teoría infundada y desacreditada acusando de un asesinato que no ocurrió a Scarborough, en referencia a la muerte de una asistente de su oficina en 2001, cuando el hoy periodista era congresista republicano.
Trump ha impulsado decenas de teorías conspirativas en sus años de vida pública: desde cuestionar si el expresidente Barack Obama es estadounidense hasta poner en duda durante la campaña electoral de 2016 la veracidad de los números de desempleo (algo que dejó de hacer en cuanto llegó a la Casa Blanca cuando esos mismos números, recabados con la misma metodología por el mismo Departamento del Trabajo, le sirvieron para hacerlo 'lucir bien' a él).
Aquí, las claves de este nuevo ataque de ira, esta vez con acusación de asesinato incluida.
Esto "es feo incluso viniendo" de Trump: las reacciones
Varios medios de corte conservador y algunos republicanos del Congreso han rechazado públicamente los comentarios de Trump, señalando que esta vez, el presidente (nuevamente) ha ido demasiado lejos con sus ataques, porque en el medio hay una familia que perdió a un ser querido.
El periódico The Wall Street Journal, de tendencia conservadora, publicó un duro editorial sobre "el tráfico de Trump con teorías de conspiración": "Recuerde la insinuación de Trump en 2016 sobre que el padre de Ted Cruz estuvo involucrado en el asesinato de JFK, pero su última acusación contra... Joe Scarborough es fea incluso incluso viniendo de él (Trump)... está degradando la oficina presidencial y está perjudicando al país al hacerlo".
The Examiner, un periódico de línea conservadora más dura, publicó un editorial titulado "El calumnioso ataque de Trump contra Joe Scarborough es incompatible con el liderazgo".
"Es profundamente desafortunado que ciertas personas repugnantes opten por amplificar, repetir o resucitar de otra manera este cuento... Pero es mucho, mucho más desafortunado que la última persona en repetir esta vil calumnia sea el presidente que supuestamente lidera a esta nación en un momento de crisis".
"La locura en Twitter del presidente Trump sobre este tema fue vil e indigno de su cargo", continúa.
Varios republicanos han reaccionado. El representante por Illinois, Adam Kinzinger, dijo en Twitter: “Conspiración completamente infundada. Detente. Deja de difundirlo, deja de crear paranoia. Nos destruirá".
Mitt Romney, senador republicano por Utah y duro crítico del mandatario, dijo: "Conozco a Joe Scarborough. Joe es amigo mío. No conozco a T.J. Klausutis. Joe puede resistir acusaciones viles e infundadas, ¿pero T.J.? Su corazón se está rompiendo. Basta ya".
La congresista republicana por Wyoming, Liz Cheney dijo: "Estamos en medio de una pandemia. Es el comandante en jefe de esta nación. Y está causando un gran dolor a la familia de la joven que murió".
En imágenes: los escándalos más memorables de la presidencia de Donald Trump
Anti-Trump "March for Truth" Protestors Rally Across The U.S.
El Rusiagate. Cuando las agencias de inteligencia
confirmaron que Rusia intervino en la campaña electoral de 2016 se encendieron las alarmas de los opositores a Donald Trump, porque sospecharon que en esta intervención pudo haber una
coordinación entre la campaña de Trump y los rusos. El tema fue investigado por un fiscal especial, Robert Mueller, y los hallazgos pusieron en aprietos legales a varios colaboradores del presidente y avivaron una discusión entre los demócratas por si debían activar o no un juicio político. Finalmente el trabajo de Mueller se hizo público y concluyó que aunque pudo haber obstrucción a la justicia no hubo colusión entre Trump y los rusos.
Eduardo Munoz Alvarez/Getty Images
Trump5.jpg
Twitter y Reuters /Arte David Maris
Stormy Daniels' Tell-All Book "Full Disclosure" Goes On Sale
El pago por el silencio de una estrella porno. La actriz Stormy Daniels contó que tuvo un affaire con Trump entre 2006 y 2007, un año después de su matrimonio con Melania Trump. El presidente negó rotundamente esta relación, pero más allá del chisme por la infidelidad,
un pago de 130,000 dólares a Daniels semanas antes de las elecciones de 2016 compromete al mandatario. La transacción, para comprar los derechos de esta historia y evitar su divulgación, se hizo durante la campaña pero no se declaró, lo que es ilegal. Michael Cohen, entonces abogado de Trump, fue quien pagó directamente a la actriz. Meses después, acusado de otros delitos,
Cohen declaró que pagó ese monto a Daniels de su bolsillo y que Trump se lo reembolsó cuando ya era presidente, lo que podría considerarse una falta aún mayor.
Scott Olson/Getty Images
Trump Resort Stripper Golf
Alex Sanz/AP
Eric Trump Opens Second Course At Turnberry
Jeff J Mitchell/Getty Images
Trump Tax
Los impuestos que nadie conoce. Trump nunca ha presentado sus declaraciones de impuestos, contraviniendo una tradición política en la que los aspirantes a cargos públicos informan sobre su patrimonio e ingresos. Esto ha sido fuente de críticas por los demócratas y también por algunos republicanos. Finalmente
una corte de apelaciones anunció que el Congreso tendrá acceso a 8 años de declaraciones de impuestos, donde los representantes podrían encontrar maniobras para evadir pagos, algo quizá reprobable aunque no sea ilegal.
Getty Images/Composición David Maris
Donald Trump, Recep Tayyip Erdogan, Ivanka Trump
Evan Vucci/AP
U.S. President Trump Visits China
La solicitud de una credencial de seguridad para su yerno. A mediados de 2018 Trump ordenó a su jefe de gabinete a que concediera a Jared Kushner
acceso a información confidencial del país. La solicitud se hizo a pesar de la preocupación expresada por oficiales de inteligencia sobre las finanzas y los vínculos de su familia con gobiernos e inversores extranjeros. La petición del presidente preocupó tanto a funcionarios de su administración que el jefe de personal de la Casa Blanca en ese momento, John F. Kelly, y el abogado de la Casa Blanca, Donald F. McGahn II, escribieron memorandos internos detallando la imposición a pesar preocupaciones que se habían planteado sobre el tema.
Getty Images
t.jpg
Acusaciones de agresión sexual. En la campaña electoral comenzaron las
denuncias de acoso sexual contra Trump y hasta el momento el número de mujeres que han hecho público alegatos de este tipo
supera las dos decenas. Los señalamientos describen encuentros ocurridos desde la década de 1970 y entre las acusadoras hay una participante del programa
The Apprentice, varias reinas de belleza, modelos, empleadas, empresarias, una instructora de yoga, escritoras, actrices, periodistas y hasta su exesposa Ivana. A pocos días de las elecciones de 2016 se reveló un video donde Trump presume de manosear y besar a las mujeres que le gusta sin pedir permiso y se le oye presumir de su capacidad de seducir a cualquier mujer. La difusión de esa cinta, grabada en 2005,
fue uno de los momentos más oscuros antes de las elecciones.
Univision
Insultados.jpg
Insultos para todos. Desde el comienzo de la campaña electoral
Trump no ha dejado de lanzar improperios contra cualquiera que lo critique. El lanzamiento de epítetos altisonantes contra oponentes políticos, ex miembros de su gabinete, periodistas, mandatarios extranjeros y hasta lugares, ha sido definido por muchos como una actitud ‘no presidencial’. La lista de insultados por Trump es muy larga pero podrían destacarse los ataques verbales contra los demócratas Hillary Clinton, Joe Biden, o
Nancy Pelosi; la primera ministra de Dinamarca Mette Frederiksen;
Rex Tillerson, su primer Secretario de Estado; sus compañeros de partido Lindsey Graham, Ted Cruz y Marco Rubio; y lugares como Puerto Rico o
Baltimore.
“Nasty” (asqueroso, en español) es sin duda su insulto favorito, especialmente contra las mujeres.
Getty Images
Navy Ship USS John S. McCain Sighted In Yokosuka
El intento de esconder el buque USS McCain para que Trump no lo viera. En ocasión de la reciente visita de Trump a Japón,
la Casa Blanca quiso que la Marina estadounidense moviese un destructor bautizado con el nombre del fallecido senador John McCain, con quien el mandatario tuvo serias y públicas diferencias. "El USS John McCain no debe quedar a la vista", pidió antes de la visita presidencial un responsable militar estadounidense en un correo al que accedió el diario
The Washington Post. El secretario de Defensa interino, Patrick Shanahan, dijo que la orden de "esconder de la vista de Trump" el destructor de la Marina estadounidense salió de la oficina militar de la Casa Blanca, pero "la directiva no fue llevada a cabo".
Tomohiro Ohsumi/Getty Images
China Detains Labor Activist Investigating Ivanka Trump Brand Manufacturing
Spencer Platt/Getty Images
El presidente Donald Trump lanza toallas de papel a la multitud en Guaynabo, Puerto Rico, afectado por el huracán María, el martes 3 de octubre de 2017. (AP Foto/Evan Vucci)
AP Foto/Evan Vucci.
The Trump International Golf Links Course Opens
Jugará más golf que Barack Obama, a quien criticó por años. "Voy a estar trabajando para ti. No voy a tener tiempo para jugar golf", dijo Trump en agosto de 2016, durante la campaña. Aunque
por años criticó a su predecesor porque, según él, jugaba mucho golf, desde su llegada a la Casa Blanca hasta el 13 de octubre de 2019 el magnate ha visitado sus clubes de golf en al menos 223 y oportunidades
y se ha tomado en este divertimento más de 2,000 horas. Según el sitio
trumpgolfcount.com, que monitorea su tiempo de juego y los costos de los viajes a sus clubes, se han gastado en el pasatiempo favorito de presidente unos 110,000,000 de dólares de los contribuyentes. Las proyecciones indican que a este ritmo Trump visitará clubes de golf 323 veces en su periodo presidencial y lo haría 645 veces de continuar en un segundo mandato. Obama jugó golf 306 veces durante sus ocho años como primer mandatario.
Ian MacNicol/Getty Images