“Ustedes con su fraudulenta cláusula de emolumentos”, llegó a decir el presidente Donald Trump en tono molesto a los periodistas que cubrían la reunión de gabinete el lunes en la Casa Blanca en referencia a la provisión constitucional que impide a un mandatario hacer negocios con el Estado que lo beneficien a él o sus intereses empresariales.
Trump trataba de explicar las razones por las que desistió de organizar la próxima cumbre del Grupo de las 7 naciones más industrializadas en su club de golf de Doral, en Miami, asegurando que fue la andanada de críticas de los demócratas y de los medos de comunicación los que le hicieron echarse para atrás en lo que el presidente describía como un gran negocio para el país.
Pero lo que le impide hacerlo no es algo “fraudulento” como dice Trump, ni el producto de maniobras de críticos mezquinos que no quieren reconocerle sus bondades. La ‘Cláusula de Emolumentos’ está en la Constitución en sus dos primeros artículos además, lo que da una idea de lo importante que era el tema para los que redactaron el documento fundamental (y generalmente reverenciado, sobre todo por los conservadores) del Estado estadounidense.
- En el Artículo 1, sección 9, párrafo 8, en su aspecto ‘internacional’, la provisión impide a los funcionarios públicos recibir regalos, pagos u otros valores de gobiernos extranjeros, incluyendo títulos nobiliarios que para fines del siglo XVII, cuando se redactó la Constitución podrían haber sido seductores para el más ferviente republicano.
- En el Artículo 2, sección 1, párrafo 7, se lee el aspecto “nacional” al prohibir al presidente recibir cualquier “emolumento” del gobierno federal o de los estados que vaya más allá de la compensación que recibe por su trabajo como jefe del Poder Ejecutivo.
Así visto, parece claro que el presidente no puede ofrecer las instalaciones de su resort para recibir a seis colegas extranjeros y sus comitivas por ideal que sea y por barato que le pueda salir al Tesoro (La Casa Blanca habló de hacerlo al costo sin ganancia para la Organización Trump).
Presidente y "hostelero"
“El presidente está en el negocio de la hostelería”, trató de justificar la idea ya descartada el jefe interino de gabinete de la Casa Blanca Mick Mulvaney durante una entrevista con el canal de noticias Fox. Y como le recordó el entrevistador Chris Wallace, Trump es el presidente de EEUU, no es simplemente el jefe de una cadena de hoteles.
A estas alturas de su gobierno podría pensarse que el presidente y su equipo debería tener una mejor conciencia de qué les permite y qué no la ‘Cláusula de Emolumentos’ de la Constitución, porque desde 2017 vienen confrontando el tema en una demanda que presentaron el Distrito de Columbia y el estado de Virginia por las operaciones de su hotel en Washington DC.
El argumento de esas fiscalías es que el presidente y su organización se benefician de contrataciones que hacen con el lugar desde delegaciones extranjeras hasta empresas privadas y funcionarios públicos con el potencial beneficio de ganarse el favor del mandatario, justo lo que argumentan que buscaban impedir los redactores de la Constitución.
El tema está siendo considerado por la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia desde la semana pasada, luego de revertir la decisión de un tribunal inferior que desechó el caso argumentando que los fiscales demandantes no demostraron cómo los afectaba la acción bajo cuestionamiento.
¿Qué son los emolumentos?
En el centro del debate legal está el significado de ‘emolumento’, una palabra de origen latino que para el hablante de inglés pueda resultar poco común. De hecho, las estadísticas del dictionario Merriam-Webster muestran cómo su uso era más difundido hacia principios fines del siglo XVIII, justo cuando se redactaba la carta magna estadounidense.
En español es una palabra rebuscada, aunque de significado conocido: Remuneración adicional que corresponde a un cargo o empleo, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española Similar al que ofrece en inglés el Webster.
Trump dice que por la "hostilidad" de los demócratas decidió no realizar la cumbre del G7 en su hotel de Doral, Florida
Pero el Webster da un indicio más y en su segunda acepción indica: ‘ventaja’, haciendo referencia a su uso en un sentido “arcaico”. Una palabra que no necesita muchas búsquedas ni explicaciones. Cuando alguien saca “ventaja” de su posición o su cargo nunca se trata de algo bueno. Si se trata de un funcionario público es aún peor.
El otro punto es la intencionalidad, que es algo siempre difícil de demostrar. ¿El presidente Trump simplemente ignoró la cláusula porque a él mismo le pareció “arcaica” o quizá desconocía su existencia? ¿O hubo un intercambio de favores (un quid pro quo, como el que se analiza sobre la relación con Ucrania)?
En este último caso habría que establecer una relación directa entre una transacción con los hoteles de Trump y una acción desde la presidencia a cambio para beneficiar a un país o dignatario extranjero, o a una persona o corporación nacional.
El valor de lo intangible
Al retractarse de la decisión de alojar la cumbre del G7 en su club de Doral, Trump aseguró que no iba a percibir ingreso alguno. Pero esa afirmación es rebatible.
Existe un beneficio intangible representado en el valor de promoción no pagada que recibiría el resort de Florida, que va desde el nombramiento de la marca en medio del mundo entero, hasta las presentaciones en vivo desde las instalaciones. Un reportaje publicitario desde los verdes pastos del Trump National Doral.
El valor de lo intangible lo pudo apreciar (y disfrutar) Trump cuando convertido en fenómeno político e impulsor de audiencias, logró la atención absoluta de todos los medios de comunicación.
Algunos cálculos aseguran que gracias a esa atención el entonces candidato republicano obtuvo más de $5,000 millones en publicidad gratuita, según datos la empresa de análisis estadístico de mercados mediaQuant, más que la suma de todos los aspirantes demócratas y republicanos desde las primarias hasta el día de la elección presidencial.
Es cierto que para algunos la marca Trump genera rechazo y que pasó de ser algo relacionado con un cierto concepto de elegancia y exclusividad a mancharse con la polémica política que el portador del nombre de la marca ha generado desde la presidencia. La marca Trump ya no es neutra y eso puede haber afectado los negocios, para bien y para mal.
Lo que si es claro para la Constitución es que los negocios del presidente y la política no pueden mezclarse de ninguna manera.
En imágenes: los escándalos más memorables de la presidencia de Donald Trump
Anti-Trump "March for Truth" Protestors Rally Across The U.S.
El Rusiagate. Cuando las agencias de inteligencia
confirmaron que Rusia intervino en la campaña electoral de 2016 se encendieron las alarmas de los opositores a Donald Trump, porque sospecharon que en esta intervención pudo haber una
coordinación entre la campaña de Trump y los rusos. El tema fue investigado por un fiscal especial, Robert Mueller, y los hallazgos pusieron en aprietos legales a varios colaboradores del presidente y avivaron una discusión entre los demócratas por si debían activar o no un juicio político. Finalmente el trabajo de Mueller se hizo público y concluyó que aunque pudo haber obstrucción a la justicia no hubo colusión entre Trump y los rusos.
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Twitter y Reuters /Arte David Maris
Stormy Daniels' Tell-All Book "Full Disclosure" Goes On Sale
El pago por el silencio de una estrella porno. La actriz Stormy Daniels contó que tuvo un affaire con Trump entre 2006 y 2007, un año después de su matrimonio con Melania Trump. El presidente negó rotundamente esta relación, pero más allá del chisme por la infidelidad,
un pago de 130,000 dólares a Daniels semanas antes de las elecciones de 2016 compromete al mandatario. La transacción, para comprar los derechos de esta historia y evitar su divulgación, se hizo durante la campaña pero no se declaró, lo que es ilegal. Michael Cohen, entonces abogado de Trump, fue quien pagó directamente a la actriz. Meses después, acusado de otros delitos,
Cohen declaró que pagó ese monto a Daniels de su bolsillo y que Trump se lo reembolsó cuando ya era presidente, lo que podría considerarse una falta aún mayor.
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Trump Resort Stripper Golf
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Eric Trump Opens Second Course At Turnberry
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Trump Tax
Los impuestos que nadie conoce. Trump nunca ha presentado sus declaraciones de impuestos, contraviniendo una tradición política en la que los aspirantes a cargos públicos informan sobre su patrimonio e ingresos. Esto ha sido fuente de críticas por los demócratas y también por algunos republicanos. Finalmente
una corte de apelaciones anunció que el Congreso tendrá acceso a 8 años de declaraciones de impuestos, donde los representantes podrían encontrar maniobras para evadir pagos, algo quizá reprobable aunque no sea ilegal.
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Donald Trump, Recep Tayyip Erdogan, Ivanka Trump
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U.S. President Trump Visits China
La solicitud de una credencial de seguridad para su yerno. A mediados de 2018 Trump ordenó a su jefe de gabinete a que concediera a Jared Kushner
acceso a información confidencial del país. La solicitud se hizo a pesar de la preocupación expresada por oficiales de inteligencia sobre las finanzas y los vínculos de su familia con gobiernos e inversores extranjeros. La petición del presidente preocupó tanto a funcionarios de su administración que el jefe de personal de la Casa Blanca en ese momento, John F. Kelly, y el abogado de la Casa Blanca, Donald F. McGahn II, escribieron memorandos internos detallando la imposición a pesar preocupaciones que se habían planteado sobre el tema.
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Acusaciones de agresión sexual. En la campaña electoral comenzaron las
denuncias de acoso sexual contra Trump y hasta el momento el número de mujeres que han hecho público alegatos de este tipo
supera las dos decenas. Los señalamientos describen encuentros ocurridos desde la década de 1970 y entre las acusadoras hay una participante del programa
The Apprentice, varias reinas de belleza, modelos, empleadas, empresarias, una instructora de yoga, escritoras, actrices, periodistas y hasta su exesposa Ivana. A pocos días de las elecciones de 2016 se reveló un video donde Trump presume de manosear y besar a las mujeres que le gusta sin pedir permiso y se le oye presumir de su capacidad de seducir a cualquier mujer. La difusión de esa cinta, grabada en 2005,
fue uno de los momentos más oscuros antes de las elecciones.
Univision
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Insultos para todos. Desde el comienzo de la campaña electoral
Trump no ha dejado de lanzar improperios contra cualquiera que lo critique. El lanzamiento de epítetos altisonantes contra oponentes políticos, ex miembros de su gabinete, periodistas, mandatarios extranjeros y hasta lugares, ha sido definido por muchos como una actitud ‘no presidencial’. La lista de insultados por Trump es muy larga pero podrían destacarse los ataques verbales contra los demócratas Hillary Clinton, Joe Biden, o
Nancy Pelosi; la primera ministra de Dinamarca Mette Frederiksen;
Rex Tillerson, su primer Secretario de Estado; sus compañeros de partido Lindsey Graham, Ted Cruz y Marco Rubio; y lugares como Puerto Rico o
Baltimore.
“Nasty” (asqueroso, en español) es sin duda su insulto favorito, especialmente contra las mujeres.
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Navy Ship USS John S. McCain Sighted In Yokosuka
El intento de esconder el buque USS McCain para que Trump no lo viera. En ocasión de la reciente visita de Trump a Japón,
la Casa Blanca quiso que la Marina estadounidense moviese un destructor bautizado con el nombre del fallecido senador John McCain, con quien el mandatario tuvo serias y públicas diferencias. "El USS John McCain no debe quedar a la vista", pidió antes de la visita presidencial un responsable militar estadounidense en un correo al que accedió el diario
The Washington Post. El secretario de Defensa interino, Patrick Shanahan, dijo que la orden de "esconder de la vista de Trump" el destructor de la Marina estadounidense salió de la oficina militar de la Casa Blanca, pero "la directiva no fue llevada a cabo".
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China Detains Labor Activist Investigating Ivanka Trump Brand Manufacturing
Spencer Platt/Getty Images
El presidente Donald Trump lanza toallas de papel a la multitud en Guaynabo, Puerto Rico, afectado por el huracán María, el martes 3 de octubre de 2017. (AP Foto/Evan Vucci)
AP Foto/Evan Vucci.
The Trump International Golf Links Course Opens
Jugará más golf que Barack Obama, a quien criticó por años. "Voy a estar trabajando para ti. No voy a tener tiempo para jugar golf", dijo Trump en agosto de 2016, durante la campaña. Aunque
por años criticó a su predecesor porque, según él, jugaba mucho golf, desde su llegada a la Casa Blanca hasta el 13 de octubre de 2019 el magnate ha visitado sus clubes de golf en al menos 223 y oportunidades
y se ha tomado en este divertimento más de 2,000 horas. Según el sitio
trumpgolfcount.com, que monitorea su tiempo de juego y los costos de los viajes a sus clubes, se han gastado en el pasatiempo favorito de presidente unos 110,000,000 de dólares de los contribuyentes. Las proyecciones indican que a este ritmo Trump visitará clubes de golf 323 veces en su periodo presidencial y lo haría 645 veces de continuar en un segundo mandato. Obama jugó golf 306 veces durante sus ocho años como primer mandatario.
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