Sigue aquí lo que sucede en el Senado con el proceso de juicio político a Donald Trump, acusado de "incitación a al insurrección" por su responsabilidad en alentar a sus seguidores que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2020.
Tras un receso de 15 minutos, los representantes que sirven de acusadores en el juicio del epresidente siguen presentando el caso contra Trump por su responsabilidad en el asalto del Capitolio.
La cuenta de Twitter de Donald Trump ya no existe, luego de que la red social la suspendiera días después del asalto al Capitolio por considerar que sus mensajes incitaban a la violencia cuando el país necesitaba calma y al cabo de varios meses de tensión por la naturaleza falsa de muchos de los mensajes que enviaba el presidente.
Pero en este segundo juicio político en su contra, el familiar cabezal del perfil de Twitter de Trump ha podido verse gracias a la presentación que están haciendo los administradores demócratas que llevan el caso contra el republicano.
Los tuits de Trump son uno de los recursos que usan los acusadores para mostrar cómo sus palabras fueron parte de una estrategia retórica que llevó a los eventos del 6 de enero, desde sus denuncias anticipadas de fraude, cuando faltaban meses para los comicios, a la invitación al "salvaje" evento que habría en Washington DC el 6 de enero (en referencia al discurso que él ofrecería).
La estrategia demócrata es que las palabras de Trump sirvan de demostración de cómo él incitó a la violencia, no solo el día del ataque, sino desde mucho antes, en una "preparación" del ánimo de sus seguidores que terminaría estallando con la marcha de miles de ellos hasta el edificio del Congreso.
Chuck Schumer, líder demócrata del Senado, pidió al presidente del juicio, Pactrick Leahy, por 15 minutos de receso en el juicio político a Donald Trump.
Otra faceta de la responsabilidad de Donald Trump en el ataque de sus seguidores al Capitolio planteada por los administradores del juicio político es que fue avisado una y otra vez por funcionarios de que su retórica del falso fraude electoral iba a causar violencia pero el entonces presidente continuó 'inflamando' esas teorías conspirativas.
Joaquín Castro, otro de los administradores del juicio político, indicó que Trump "les dijo a sus seguidores durante meses" incluso desde meses antes de las elecciones de noviembre que si él perdía era porque el proceso electoral estaría "amañado".
Castro recalcó que Trump les dijo a sus seguidores "una y otra vez" que el "más preciado derecho de una democracia", el voto, les estaba siendo robado y que "había que pelear" por ello.
Como consecuencia, planteó Castro, sus seguidores escucharon y creyeron al presidente. "Se enojaron... y pelearon", concluyó.
El cuarto administrador de la Cámara de Representantes en subir al podio, el representante por California Eric Swalwell, empezó sus presentación describiendo a Trump como una persona que tenía "los fósforos" listo para desatar un incendio en caso de que perdiera las eleciones.
Swalwell, quien es parte del Comité Juicial de la Cámara Baja, está elaborando sobre la teoría ya expuesta por Joaquín Castro de que los sucesos del Capitolio no solo fueron motivados por Trump ese día, sino que se trataba de una operación en proceso desde antes de que las elecciones de noviembre se llevaran a cabo.
El representante aclaró que las quejas de Trump "no eran las de cualquier tipo en un bar", sino las de un comandante en jefe.
"Lo más incendiario que puedes hacer en una democracia es decir que la votación no puede creerse", dice Castro a los senadores, recordando que él, como demócrata de Texas, ha perdido varias elecciones.
Castro presentó varios videos tomados en eventos de campaña republicanos en los que seguidores del presidente repiten las palabras de Trump en el sentido de que si él perdía sería mediante un fraude, pese a que faltaban meses para que se realizaran los comicios.

"Hizo algo totalmente sin precedentes en la historia de nuestra nación: se negó a comprometerse a una transición pacífica del poder", afirmó Castro, quien representa al distrito de San Antonio, en Texas.
Castro, el tercero de los adminsitradores de la Cámara Baja que sube al podio para presentar el caso contra el exmandatario, recordó cómo el entonces presidente empezó a preparar el terreno para sus denuncias sobre fraude, con "palabras grandielocuentes sin nada para sustentarlas".
La línea de Castro busca establecer que la insurrección de la que se acusa a Trump empezó muchos meses antes de que estallaran los eventos en el Capitolio, preparando el terreno para soliviantar los ánimos de sus seguidores.
El administrador del juicio político Joe Neguse presentó partes de testimonios de algunas declaraciones juradas de atacantes del Capitolio.
Las frases reflejaron el escalofriante nivel de carga violenta que llevaban los asaltantes cuando ingresaron al Congreso e interrumpieron el proceso democrático de certificación de votos para la victoria electoral de Joe Biden.
"Estábamos buscando a Nancy (Pelosi) para dispararle en el maldito cerebro pero no pudimos encontrarla", dijo uno de los atacantes. "Habríamos matado a Mike Pence", dijo otro.
Emoción, legalidad y política
La estrategia demócrata es la de personalizar el asalto al Capitolio, haciendo énfasis en que los senadores que actúan de jurados fueron también testigos de los eventos por los que se responsabiliza a Trump.
En su presentación, el representante Neguse repetidamente les recuerda a los senadores que ellos estuvieron en peligro de ser agredidos por una turba dirigida por el entonces presidente.
La idea de los demócratas es apelar a la emoción por encima de los argumentos legales o políticos para tratar de convencer a algunos republicanos, aunque sea muy poco probable que se sumen los 17 que hacen falta para lograr una condena.
Al final, los argumentos parecen dirigidos más allá del recinto del Senado y hacia el resto de la opinión pública, recordando los horrores de aquel asalto que dejó 5 personas muertas y cientos de heridos.
Es posible que la estrategia no funciones ni dentro ni fuera del Senado, considerando que estamos en un país altamente polarizado donde se hace cada vez más difícil argumentar puntos en confrontación.
Además, en estos tiempos de desinformación y la llamada 'post verdad', cada bando cuenta con sus propios argumentos y evidencias para respaldar sus posiciones, pese a que algunas veces carezcan del más elemental sustento.
El representante Joe Neguse presenta un video en el que se ve a Trump cuando se dirigía a miles de sus seguidores en un evento a las afueras de la Casa Blanca el 6 de enero, en el que los invitó a "Parar el robo (de las elecciones)"
"El presidente usó el discurso como un llamado a las armas. No fue retórico", afirma Neguse, diciendo que sus seguidores estaban "listos" para la acción a la palabra de su líder, y pese a que servicios de seguridad habían advertido del potencial de violencia que habían detectado en torno a la sesión bicameral del Congreso.
"Senadores, esto no fue simplemente un discurso. Eso pasó, Fue parte de un plan cuidadosamente orquestado", dijo Neguse.
En un efectivo discurso inicial, Raskin resumió la responsabilidad de Trump en los hechos del 6 de enero, cuando miles de sus seguidores asaltaron violentamente el Capitolio.
Raskin dijo que antes de los incidentes, Trump "incitó" el ataque; cuando el asalto estaba ocurriendo, él se puso del lado de los atacantes y cuando ya había pasado el ataque dijo que era un día para recordar.
Antes del ataque: Trump estuvo meses diciéndole a sus seguidores que una conspiración de estados, demócratas y republicanos 'cobardes' le habían robado la elección.
Horas antes del ataque, Trump les dijo a sus seguidores frases incendiarias como "tienen que pelear como el infierno" o "si no pelean como el infierno, no tendrán más su país".
Durante el ataque: Raskin destacó que mientras el Capitolio estaba siendo invadido, Trump envió mensajes de cariño a los atacantes, diciéndoles "son muy especiales... los amamos" y "entendemos su enojo" por el "robo de la elección".
Luego del ataque: el administrador del juicio político destacó uno de los últimos tuits que Trump publicó antes de que Twitter le suspendiera la cuenta por temores a mayor incitación a la violencia.
A las 6 de la tarde del 6 de enero, cuando el Capitolio aún estaba bajo asedio, lejos de llamar a la calma, Trump escribió: "Estas son las cosas y los eventos que suceden cuando una victoria electoral aplastante... es quitada de manera tan brutal... a los grandes patriotas que han sido maltratados e injustamente durante tanto tiempo. Vete a casa con amor y en paz. ¡Recuerda este día para siempre!"
"Este caso es mucho peor que alguien que falsamente grita 'fuego' en un teatro atestado. Es más un caso en el que el jefe de bomberos manda a una poblada, no a gritar fuego en un teatro atestado, sino a prender el teatro en llamas", dijo Raskin.
Raskin se refiere a la vieja premisa legal de que la libertad de expresión tiene límites, como esa de gritar fuego en un teatro, y que las cosas que una persona en posición de poder dicen conllevan a una gran responsabilidad.
.@RepRaskin: "This case is much worse than someone who falsely shouts 'fire' in a crowded theater. It's more like a case where the town fire chief...sends a mob not to yell fire in a crowded theater, but to actually set the theater on fire." #ImpeachmentTrial pic.twitter.com/h5j9qE6Na7
— CSPAN (@cspan) February 10, 2021
Tras las palabras del representante Jamie Raskin, el demócrata por Colorado Joe Neguse, toma el podio para explicar lo que Raskin describió como "la hoja de ruta de nuestra acusación".
En sus palabras Neguse se presentó como un orgulloso hijo de inmigrantes y lamentó que la democracia estadounidense no pueda darse como algo establecido por los eventos que se dieron en el Capitolio el 6 de enero promovidos, según él, por el entonces presidente Trump.
Neguse mostró un gráfico en el que la acusación jerarquiza las acciones de Trump que llevaron a los sucesos:
- La provocación
- El ataque
- El daño
Fuera del Capitolio, mientras en el recinto del Senado se lleva adelante el segundo juicio político contra Donald Trump, algunos manifestantes se mostraron con carteles en contra del republicano.
Carteles con frases como "Condenen a Trump, salven a Partido Republicano" o "Háganlos responsables" desfilaron frente al edificio del Congreso este miércoles y los días previos.
En la imagen se ve a una persona disfrazada como el expresidente Donald Trump con traje de preso, con un cartel que dice: "Mis abogados apestan", en referencia a la presentación de dudosa efectividad que los defensores del expresidente hicieron en la primera jornada.

El administrador Raskin comenzó la presentación de argumentos contra el expresidente Trump.
Al inicio de su alocución, Raskin dijo que tras la discusión preliminar y voto de este martes sobre la constitucionalidad del juicio político, ahora el Senado está ejerciendo su deber de "supervisar" al presidente.
Luego señaló que, básicamente, la defensa de Trump presenta al expresidente como una "víctima de las circunstancias" que nada tuvo que ver con la violencia desatada por sus seguidores que se movilizaron a asaltar el Capitolio porque consideran que la elección les fue "robada" como dice el propio Trump.
"Los hechos demostrarán" que Trump no fue una "víctima" de las circunstancias, aseguró. "Estamos teniendo un juicio sobre los hechos".
Los "hechos mostrarán que Trump dejó de ser el comandante en jefe para convertirse en el "incitador en jefe", remató Raskin.