Una investigación realizada por un organismo de control interno del Departamento de Justicia no encontró evidencia de que el FBI trató de espiar la campaña de Donald Trump en 2016 como asegura insistentemente el presidente, informa un reporte del periódico The New York Times que cita a personas que han accedido al borrador del informe.
El diario señala que el hallazgo es parte de la presentación que hará en los próximos días el inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, al mando de la investigación. Las fuentes dijeron a The New York Times que aún resta finalizar el informe.
Se trata de una revelación que va en contra de la teoría que Trump junto a aliados suyos repiten desde hace años. El presidente asegura que supuestmente el FBI estaba en contra de él y que por eso comenzó a investigar a Carter Page, un asesor de su campaña que tenía contactos con Rusia.
El informe preliminar citado por el diario sí señala errores y desprolijidades por parte de algunos funcionarios del FBI. Además, encontró que un abogado del buró de investigaciones alteró un correo electrónico en 2017 respecto a la vigilancia de Page, y por eso podría enfrentar cargos. Nada de esto, sin embargo, respalda las afirmaciones de Trump de una supuesta conspiración en su contra.
El reporte de Horowitz, dijo el diario, también desacreditará otra teoría ampliamente repetida por el presidente que el FBI se basó solamente en el 'dossier de Christopher Steele', un documento confeccionado por un exespía británico con información no verificada sobre Trump para iniciar la investigación que terminó convirtiéndose en el 'Rusiagate'.
¿Carter Page? ¿Espionaje? Te explicamos
Para entender de donde viene el caso, hay que remontarse a 2016. Entonces, la campaña republicana del presidente Trump contaba con dos asesores que fueron los que levantaron las alarmas a investigadores de inteligencia estadoundiense: George Papadopoulos y Carter Page, ambos asesores de política exterior.
Papadopoulos, por un lado, en mayo de 2016 se tomó unos tragos con el exministro de Relaciones Exteriores australiano, Alexander Downer, y le dijo que Rusia tenía información “sucia” que podía dañar políticamente a la oponente de Trump, la demócrata Hillary Clinton. Downer alertó a su contraparte estadounidense quien a su vez dio alarma a los investigadores federales, como marca la ley y el protocolo de inteligencia.
Por el otro lado, Page entró en el radar del FBI tres años antes de ir a trabajar a la campaña de Trump. En 2013, agentes de contrainteligencia detectaron que ciudadanos rusos sospechosos de ser espías habían intentado usar a Page como fuente de información. Según detalló entonces The Washington Post, uno de los sospechosos rusos, Victor Podobnyy, se hizo pasar por diplomático y luego fue acusado de actuar como agente de un gobierno extranjero. Page fue interrogado entonces y admitió haber dado documentos a Podobnyy con "información básica".
En 2016, Page vuelve a entrar en el radar del FBI cuando viajó a Moscú a dar una charla. Antes de eso, informó de sus planes a la campaña incluido, según reportó Politico, al entonces director Corey Lewandowski. (Page negó que había avisado a la campaña, pero cuando fue interrogado en la investigación del 'Rusiagate' admitió que sí).
Estas fueron señaladas como las dos chispas que inicaron la investigación del 'Rusiagate' que terminó por conducir el fiscal especial Robert Mueller una vez que Trump echó intempestivamente a James Comey, director del FBI, en abril de 2017.
Los republicanos se quejan de que Page fuera vigilado por un pedido a una corte FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act, un tribunal que opera en secreto y aprueba espionaje a
personas sospechosas de vínculos con inteligencia extranjera) y dicen que ahí pudo haber una intención de espiar la campaña de Trump.
Pero la vigilancia de Page sucedió en octubre de 2016, un mes después de que dejara la campaña de Trump, según el propio memo que publicaron los republicanos.
Sin embargo, Trump y sus aliados, incluidos el director del Departamento de Justicia, William Barr, y otros férreos defensores del presidente en el Congreso como los representantes Jim Jordan (quien ha llegado a hablar de golpe de estado para referirse a la investigación de Mueller) y Devin Nunes, han esparcido o apoyado teorías conspirativas sobre que la campaña fue espiada.
¿Y qué es el dossier de Steele?
Otra teoría de Trump de que la investigación comenzó con el dossier también será derribada por el reporte, dice el diario. ¿Qué es ese dossier?
En 2016, una firma de consultoría e investigación, Fusion GPS, fue contratada por personal de la campaña de la campaña de Clinton y del Comité Nacional Demócrata para investigar el pasado de Trump, un proceso usual en la política estadounidense que se conoce como 'opposition research' (o investigación a la oposición).
Según informes, antes de los contactos de los demócratas, Fusion GPS había buscado ya esa información del candidato republicano a pedido de la web conservadora The Washington Free Beacon que no quería que Trump fuera el nominado del partido.
Fusion GPS entonces contrató a Christopher Steele, un exespía de los servicios de inteligencia británicos, para que recopilara datos sobre cualquier vínculo entre funcionarios del Kremlin y el círculo de confianza de Trump. Con la información dada por Steele, la empresa armó el famoso dossier que señalaba que la campaña de Trump coordinaba con el Kremlin
Por otra parte, cuando la investigación avanzaba también se encontró con que miembros de la campaña y de la familia de Trump tuvieron contactos y estaban "receptivos" a ofertas de emisarios del gobierno ruso -como determinó la investigación de Mueller. Incluso tuvieron una reunión en la Torre Trump de Nueva York con una abogada que decía ser emisaria del Kremlin y que les ofrecería datos comprometedores de Clinton obtenido a través de la fiscalía rusa. Esa oferta no se concretó.
Los republicanos, y el propio Trump, cuestionan si el dossier fue la chispa que encendió la investigación del FBI sobre el 'Rusiagate', pero la nueva investigación que pronto se hará pública no halló nada que avale tal afirmación, señala el reporte del Times.
En imágenes: los escándalos más memorables de la presidencia de Donald Trump
Anti-Trump "March for Truth" Protestors Rally Across The U.S.
El Rusiagate. Cuando las agencias de inteligencia
confirmaron que Rusia intervino en la campaña electoral de 2016 se encendieron las alarmas de los opositores a Donald Trump, porque sospecharon que en esta intervención pudo haber una
coordinación entre la campaña de Trump y los rusos. El tema fue investigado por un fiscal especial, Robert Mueller, y los hallazgos pusieron en aprietos legales a varios colaboradores del presidente y avivaron una discusión entre los demócratas por si debían activar o no un juicio político. Finalmente el trabajo de Mueller se hizo público y concluyó que aunque pudo haber obstrucción a la justicia no hubo colusión entre Trump y los rusos.
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Twitter y Reuters /Arte David Maris
Stormy Daniels' Tell-All Book "Full Disclosure" Goes On Sale
El pago por el silencio de una estrella porno. La actriz Stormy Daniels contó que tuvo un affaire con Trump entre 2006 y 2007, un año después de su matrimonio con Melania Trump. El presidente negó rotundamente esta relación, pero más allá del chisme por la infidelidad,
un pago de 130,000 dólares a Daniels semanas antes de las elecciones de 2016 compromete al mandatario. La transacción, para comprar los derechos de esta historia y evitar su divulgación, se hizo durante la campaña pero no se declaró, lo que es ilegal. Michael Cohen, entonces abogado de Trump, fue quien pagó directamente a la actriz. Meses después, acusado de otros delitos,
Cohen declaró que pagó ese monto a Daniels de su bolsillo y que Trump se lo reembolsó cuando ya era presidente, lo que podría considerarse una falta aún mayor.
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Trump Resort Stripper Golf
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Eric Trump Opens Second Course At Turnberry
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Trump Tax
Los impuestos que nadie conoce. Trump nunca ha presentado sus declaraciones de impuestos, contraviniendo una tradición política en la que los aspirantes a cargos públicos informan sobre su patrimonio e ingresos. Esto ha sido fuente de críticas por los demócratas y también por algunos republicanos. Finalmente
una corte de apelaciones anunció que el Congreso tendrá acceso a 8 años de declaraciones de impuestos, donde los representantes podrían encontrar maniobras para evadir pagos, algo quizá reprobable aunque no sea ilegal.
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Donald Trump, Recep Tayyip Erdogan, Ivanka Trump
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U.S. President Trump Visits China
La solicitud de una credencial de seguridad para su yerno. A mediados de 2018 Trump ordenó a su jefe de gabinete a que concediera a Jared Kushner
acceso a información confidencial del país. La solicitud se hizo a pesar de la preocupación expresada por oficiales de inteligencia sobre las finanzas y los vínculos de su familia con gobiernos e inversores extranjeros. La petición del presidente preocupó tanto a funcionarios de su administración que el jefe de personal de la Casa Blanca en ese momento, John F. Kelly, y el abogado de la Casa Blanca, Donald F. McGahn II, escribieron memorandos internos detallando la imposición a pesar preocupaciones que se habían planteado sobre el tema.
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Acusaciones de agresión sexual. En la campaña electoral comenzaron las
denuncias de acoso sexual contra Trump y hasta el momento el número de mujeres que han hecho público alegatos de este tipo
supera las dos decenas. Los señalamientos describen encuentros ocurridos desde la década de 1970 y entre las acusadoras hay una participante del programa
The Apprentice, varias reinas de belleza, modelos, empleadas, empresarias, una instructora de yoga, escritoras, actrices, periodistas y hasta su exesposa Ivana. A pocos días de las elecciones de 2016 se reveló un video donde Trump presume de manosear y besar a las mujeres que le gusta sin pedir permiso y se le oye presumir de su capacidad de seducir a cualquier mujer. La difusión de esa cinta, grabada en 2005,
fue uno de los momentos más oscuros antes de las elecciones.
Univision
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Insultos para todos. Desde el comienzo de la campaña electoral
Trump no ha dejado de lanzar improperios contra cualquiera que lo critique. El lanzamiento de epítetos altisonantes contra oponentes políticos, ex miembros de su gabinete, periodistas, mandatarios extranjeros y hasta lugares, ha sido definido por muchos como una actitud ‘no presidencial’. La lista de insultados por Trump es muy larga pero podrían destacarse los ataques verbales contra los demócratas Hillary Clinton, Joe Biden, o
Nancy Pelosi; la primera ministra de Dinamarca Mette Frederiksen;
Rex Tillerson, su primer Secretario de Estado; sus compañeros de partido Lindsey Graham, Ted Cruz y Marco Rubio; y lugares como Puerto Rico o
Baltimore.
“Nasty” (asqueroso, en español) es sin duda su insulto favorito, especialmente contra las mujeres.
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Navy Ship USS John S. McCain Sighted In Yokosuka
El intento de esconder el buque USS McCain para que Trump no lo viera. En ocasión de la reciente visita de Trump a Japón,
la Casa Blanca quiso que la Marina estadounidense moviese un destructor bautizado con el nombre del fallecido senador John McCain, con quien el mandatario tuvo serias y públicas diferencias. "El USS John McCain no debe quedar a la vista", pidió antes de la visita presidencial un responsable militar estadounidense en un correo al que accedió el diario
The Washington Post. El secretario de Defensa interino, Patrick Shanahan, dijo que la orden de "esconder de la vista de Trump" el destructor de la Marina estadounidense salió de la oficina militar de la Casa Blanca, pero "la directiva no fue llevada a cabo".
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China Detains Labor Activist Investigating Ivanka Trump Brand Manufacturing
Spencer Platt/Getty Images
El presidente Donald Trump lanza toallas de papel a la multitud en Guaynabo, Puerto Rico, afectado por el huracán María, el martes 3 de octubre de 2017. (AP Foto/Evan Vucci)
AP Foto/Evan Vucci.
The Trump International Golf Links Course Opens
Jugará más golf que Barack Obama, a quien criticó por años. "Voy a estar trabajando para ti. No voy a tener tiempo para jugar golf", dijo Trump en agosto de 2016, durante la campaña. Aunque
por años criticó a su predecesor porque, según él, jugaba mucho golf, desde su llegada a la Casa Blanca hasta el 13 de octubre de 2019 el magnate ha visitado sus clubes de golf en al menos 223 y oportunidades
y se ha tomado en este divertimento más de 2,000 horas. Según el sitio
trumpgolfcount.com, que monitorea su tiempo de juego y los costos de los viajes a sus clubes, se han gastado en el pasatiempo favorito de presidente unos 110,000,000 de dólares de los contribuyentes. Las proyecciones indican que a este ritmo Trump visitará clubes de golf 323 veces en su periodo presidencial y lo haría 645 veces de continuar en un segundo mandato. Obama jugó golf 306 veces durante sus ocho años como primer mandatario.
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Donald Trump comienza a distanciarse de Rudolph Giuliani