“Estoy taaaan cansada".
¿Te suena? El psicoterapeuta Sean Grover asegura que escucha esta frase todas las semanas en su consulta. “Sesión tras sesión, la gente se queja de que se siente crónicamente agotada y con apenas energía para pasar el día”, escribe Grover en Psychology Today.
Y es esto justamente lo que lo motivó a acuñar la expresión de 'fatiga de estilo de vida', para definir la sensación tan común de sentirse atascado en una rutina. Grover, que alerta de que no es un diagnóstico oficial, indica que esta fatiga puede ser desencadenada por factores estresantes como acontecimientos vitales o factores externos, pero es más un signo de estar atascado que de depresión.
Para enmarcar este “atasco” Grover plantea una serie de preguntas:
- ¿Cada día le parece lo mismo?
- ¿Tu trabajo es aburrido y poco gratificante?
- ¿Te da miedo salir de casa?
- ¿Evitas a tus amigos y la interacción social?
- ¿Pasas más tiempo con pantallas que con personas?
- ¿Has perdido tu impulso creativo?
- ¿Ha desaparecido tu impulso sexual?
- ¿Terminas por rumiar u obsesionarse con tus fracasos?
- ¿Comes en exceso o no comes?
- ¿Las actividades que antes te daban placer ahora te parecen una pérdida de tiempo?
Si has respondido afirmativamente a cinco o más de estas cuestiones, dice el terapeuta, es posible que sufras de 'fatiga por el estilo de vida' (importante aclarar que la 'fatiga por el estilo de vida' no excluye la posibilidad de una depresión, en cuyo caso has de consultar con un profesional de la salud mental).
¿Cómo salir de ahí? ¡Cambia!
Una solución a la fatiga del estilo de vida, según Grover, es añadir algún cambio. "Cualquier cambio en la rutina diaria, como levantarse más temprano, acostarse antes, contactar con un viejo amigo o ir a un concierto o al teatro, servirá. Busca nuevas actividades que rompan la monotonía o la previsibilidad", dice Grover. "No importa lo grande o lo pequeño que sea. El cambio es un poderoso antídoto".
¿Qué ha provocado esta epidemia de fatiga?
Como la mayoría de la gente, es probable que pases demasiado tiempo en casa, en conferencias de trabajo, viendo series de forma compulsiva, en YouTube o usando el celular. “La pandemia ha contribuido en gran medida a crear este nuevo estilo de vida sedentario. Estar encerrado en casa, atado al sofá, aislado, inactivo, con un contacto social limitado en persona durante meses”, dice Grover, que invita a considerar una pregunta esencial: ¿Es tu depresión un producto de tu estilo de vida?
Si tenemos en cuenta los factores desencadenantes más comunes de la depresión -como el aislamiento social, el sedentarismo o la falta de estimulación creativa-, está claro que esos hábitos repetitivos son un caldo de cultivo para la depresión.
La depresión frente a la 'fatiga por el estilo de vida'
La “depresión de alto funcionamiento” (también conocida como distimia) puede ser difícil de detectar. A diferencia de los episodios depresivos mayores, la depresión de alto funcionamiento es de bajo nivel, crónica y no tiene un desencadenante claro, advierte el experto. La 'fatiga por el estilo de vida', sin embargo, sí tiene desencadenantes evidentes y es más probable que sea el resultado de sentirse atrapado en la rutina que una predisposición a la depresión.
Los cambios aportan nueva energía y vitalidad y nos recuerdan que la vida es lo que hacemos de ella. Incluso más humildes pueden refrescar tu espíritu y darte el impulso que necesitas para reiniciar tu estilo de vida.
Siete asequibles gestos de autocuidado
A estos cambios se pueden sumar gestos sencillos de autocuidado como los de más abajo. La falta de tiempo no es excusa: muchas de estas propuestas solo llevan unos pocos minutos, y no cuestan dinero.
Cuando la mejor terapia es un paseo entre los árboles
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Un árbol marca la diferenciaUn simple árbol en medio de la ciudad puede marcar la diferencia y tener efectos positivos en los viandantes, según
un reciente estudio que documenta el vínculo entre la exposición a la naturaleza y el bienestar. La investigación es llamativa porque no se refiere a acampadas, ni largos paseos por el campo, sino a algo tan simple como el beneficio que producen las plantas de casa, los pájaros o el sol a través de la ventana de nuestro hogar.
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Déficit de atención por naturaleza
Este término fue acuñado hace unos años por el periodista y escritor Richard Louv, preocupado por el impacto negativo que la creciente desconexión con la tierra tiene en nuestra mente y cuerpo. Las salidas al campo han constituido un remedio clásico para las enfermedades psiquiátricas, pero ahora se plantea de otra manera: alejarse de la naturaleza es lo que crea trastornos como la hiperactividad o la obesidad, argumenta Louv.
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Little Child's Hands Digging in the Mud
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El derecho de los niños a experimentar la naturalezaNumerosos estudios han probado las ventajas para la salud mental y física, la cognición, la habilidad para aprender e incluso para la productividad del contacto con la naturaleza. Los efectos son tan positivos que, en 2012, en su congreso mundial, la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza aprobó
una resolución por el derecho de los niños a experimentar la naturaleza.
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Si alguien te da a elegir entre 10,000 dólares o diez árboles, escoge los árboles Esta es la comparación que hacen los autores de un estudio de Toronto (Canadá) que muestra cómo los barrios con árboles son más saludables. Concretamente,
tener diez o más árboles en el vecindario mejora la percepción de la salud de forma comparable a como lo haría disponer de 10,000 dólares extra (la percepción de la salud es un factor subjetivo, pero los autores señalan que correlaciona fuertemente con las medidas objetivas de salud). “La gente ha descuidado las ventajas psicológicas del medioambiente para la psique”, señala
Marc Berman, psicólogo de la Universidad de Chicago y director del estudio.
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Desde la ventana del hospitalEn 1984,
en uno de los más tempranos y llamativos estudios, el investigador Roger Ulrich observó cómo los pacientes que se estaban recuperando de una operación quirúrgica de vesícula en un hospital de Pensilvania recibían el alta un día antes y pedían menos analgésicos para el dolor si desde la ventana de su habitación veían unos árboles, frente a aquellos que sólo podían contemplar una pared.
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Salir a la naturaleza mejora el estado de ánimoGregory Bratman, de la Universidad de Stanford, en California, reveló cómo los voluntarios que caminaban por una zona verde del campus
se mostraban más atentos y felices que aquellos que lo hacían, durante un tiempo equivalente, en una zona con tráfico denso.
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¿Por qué altera el parque el estado de ánimo? Una de las razones es que la naturaleza reduce nuestra tendencia a rumiar las cosas, ese estado mental en el que no paramos de pensar en todo lo que puede ir mal, como un disco rayado. Esa es, en esencia, la conclusión de
otro estudio que examina los mecanismos neurológicos que se producen cuando estamos en la naturaleza. “Salir a la naturaleza podría ser una forma fácil y casi inmediata de mejorar el estado de ánimo”,
resume Bratman.
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Shinrin-yoku, baños de bosque
Desde 1982 Japón hizo que la práctica del shinrin-yoku, o “baños de bosque”, forme parte de su programa de salud nacional. El objetivo es que la gente conecte con la naturaleza de la forma más natural.
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Más gente en el campo que en la ciudadEn 2008, por primera vez en la historia, había
más gente viviendo en las ciudades que en el campo. Y
un estudio de ese año encontró que el porcentaje de americanos que participan en actividades al aire libre como pescar o acampar ha decrecido un 1% al año desde finales de los 80.
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La ecoterapia frente a lo virtual
Nuestras experiencias tienden a ser más virtuales que reales y eso tiene consecuencias negativas para la salud, como el incremento del estrés. Por esta razón, la “ecoterapia” es un campo de estudio en ebullición. Lo que recomienda, en esencia, es muy simple: nos conviene caminar descalzos en la tierra y consumir menos Netflix.
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